El impuesto del 4x1.000, creado hace más de dos décadas como un instrumento de carácter transitorio, se convirtió en uno de los tributos más visibles del sistema tributario colombiano por su aplicación directa sobre cada retiro o movimiento de las cuentas bancarias. Hoy, según reporta Seguimiento.co, el Gobierno alista un proyecto para desmontarlo de forma gradual.
El gravamen aplica desde 1998 y fue concebido como una medida temporal para atender necesidades fiscales de finales de los años noventa. Con el paso del tiempo se prorrogó en sucesivas reformas tributarias y se consolidó como fuente permanente de ingresos para la Nación, a pesar de que distintas voces habían pedido revisarlo.
La eliminación del 4x1.000 ha sido una bandera recurrente en distintos sectores políticos y económicos por su efecto sobre la bancarización. Críticos sostienen que el tributo desincentiva el uso de cuentas formales y castiga a quienes reciben dinero por nómina o por transferencias electrónicas, sin distinción de nivel de ingresos.
En el plano macroeconómico, el impuesto representa una porción menor del recaudo tributario total frente a impuestos como el IVA o el de renta, pero su volumen agregado es significativo por la enorme cantidad de operaciones financieras que se realizan a diario en el país, según han señalado en distintas oportunidades analistas de Hacienda.
El reporte de Seguimiento.co indica que se trata de un proyecto en etapa de preparación, por lo que aún no se conoce el texto definitivo ni el cronograma con el que llegaría al Congreso. Tampoco se ha precisado si la eliminación sería inmediata, progresiva o condicionada a la sustitución por otra fuente de recursos.
Para los ciudadanos, el eventual fin del 4x1.000 significaría un ahorro directo en cada retiro y transacción financiera, mientras que para los bancos implicaría ajustar sistemas y contratos. El Ministerio de Hacienda será la cartera encargada de oficializar los detalles si la iniciativa avanza.
La oposición de algunos sectores advierte que desmontar el tributo sin una fuente sustituta clara podría presionar el déficit fiscal en un momento de ajustes en las cuentas públicas. Por ahora, el anuncio abre un debate que se trasladará al Congreso una vez se radique el proyecto.
Queda por ver el articulado, el impacto fiscal estimado y la respuesta de las comisiones económicas del Legislativo, que en anteriores reformas han discutido rutas para reducir gradualmente este gravamen sin comprometer el equilibrio de las finanzas públicas.
