El Gobierno nacional, encabezado por el presidente Abelardo de la Espriella, decidió reactivar la operación del buque hospital Benkos Biohó, una plataforma de atención médica fluvial que llevaba tiempo sin funcionar. La medida se tomó con el propósito de desplegar atención sanitaria en las zonas afectadas por el terremoto que golpeó al país, según reportó Revista Semana.
De acuerdo con la publicación, la embarcación «estaba parada» durante el gobierno de Gustavo Petro y no prestaba los servicios para los que fue concebida. La decisión de ponerla nuevamente en marcha corresponde a la primera reacción del nuevo gobierno frente a una catástrofe natural de gran escala, que ha puesto a prueba la capacidad de respuesta institucional.
El Benkos Biohó es un buque hospital diseñado para acercar servicios de salud a comunidades ribereñas y apartadas, donde el acceso terrestre resulta difícil o imposible. Su reactivación en medio de una emergencia sísmica responde a una necesidad concreta: llevar atención médica, quirófanos, consultas y apoyo logístico a las poblaciones damnificadas por el movimiento telúrico.
La paralización de este tipo de activos de salud ha sido objeto de debate en los últimos años, porque embarcaciones de esta naturaleza tienen altos costos de mantenimiento y operación. Volver a habilitar el buque implica, además del anuncio político, un esfuerzo logístico, contractual y de personal que ahora debe ejecutarse con la urgencia que imponen los damnificados.
El terremoto sacudió varias regiones de Colombia y dejó una estela de daños materiales, víctimas y necesidades humanitarias. La declaratoria de emergencia y la consecuente movilización de recursos constituyen la primera línea de respuesta del Estado, y la activación del Benkos Biohó se inscribe en ese operativo más amplio de atención a los ciudadanos afectados.
En términos prácticos, la reactivación del buque permitirá ampliar la cobertura médica en zonas donde los hospitales locales pueden haber resultado dañados, desbordados o inaccesibles por el deterioro de vías y puentes. Equipos de cirugía, triage y consulta externa pueden desplazarse por los ríos hasta llegar a localidades aisladas, llevando alivio donde la infraestructura terrestre colapsó.
La decisión marca también un contraste con la gestión del gobierno anterior, que mantuvo el buque sin operar. Sectores políticos y ciudadanos han cuestionado durante meses el costo de tener una nave de estas características fondeada sin prestar servicio, mientras comunidades ribereñas carecen de atención médica especializada. Ahora, la prioridad es que la plataforma entre en servicio antes de que las primeras horas críticas de la emergencia se agoten.
Por ahora, el reporte de Revista Semana confirma la reactivación y el destino de la nave, pero no detalla el cronograma exacto de zarpe, la ruta ni el número de pacientes que puede atender. El Ministerio de Salud y la Armada Nacional, que opera la embarcación, tendrán a cargo la coordinación del despliegue en las próximas horas y días, en una emergencia que exige máxima coordinación institucional.
Queda pendiente conocer el balance de daños totales del terremoto, la cifra oficial de afectados y el plan integral de reconstrucción. La reactivación del Benkos Biohó es una pieza dentro de ese rompecabezas, y su operación efectiva será uno de los indicadores más visibles de la capacidad del nuevo gobierno para responder a una emergencia nacional.
