La afirmación la entregó Noel Ardila, gerente general de JMC en Astara para Colombia, en diálogo con La República. El directivo atribuyó el repunte de las ventas de camiones al decreto de chatarrización emitido por el Gobierno Nacional, una norma que busca renovar el parque automotor de carga mediante el retiro de vehículos más contaminantes.
Según Ardila, la marca proyecta comercializar cerca de 5.000 unidades en un horizonte de tres años. Esa estimación refleja cómo las políticas públicas de renovación vehicular se convierten, en la práctica, en motor de demanda para los ensambladores e importadores presentes en el mercado colombiano.
El decreto de chatarrización establece condiciones para que los propietarios de camiones viejos puedan acceder a incentivos por su desmonte y, en algunos casos, a beneficios tributarios o arancelarios al momento de adquirir un vehículo nuevo. La medida apunta a mejorar la eficiencia energética del transporte de carga y a reducir las emisiones del sector.
Para los pequeños y medianos transportadores, el impacto es directo. El recambio de un camión viejo por uno nuevo representa un esfuerzo financiero considerable, y la existencia de incentivos puede inclinar la decisión de compra. Al mismo tiempo, los conductores y propietarios de los vehículos chatarrizados pierden su herramienta de trabajo, por lo que la política debe ir acompañada de alternativas reales de reposición.
El mercado de camiones en Colombia viene creciendo luego de varios años de altibajos, jalonado por la dinámica de la construcción, la agricultura y la minería. Marcas de origen asiático como JMC han ganado terreno frente a las tradicionales europeas y estadounidenses, gracias a precios más competitivos y a la diversificación de la red de distribuidores en el país.
Desde la óptica ambiental, la chatarrización apunta a sacar de circulación vehículos que, en muchos casos, superan los veinte años de antigüedad. Estos camiones concentran buena parte de las emisiones de material particulado del transporte de carga, por lo que su reemplazo tendría efectos positivos sobre la calidad del aire en corredores industriales y ciudades medianas.
Para Astara, grupo distribuidor que representa a JMC en Colombia, el momento es propicio para ampliar la presencia en el segmento de carga. La marca china, con plantas en Asia y modelos adaptados a mercados emergentes, compite en el rango de los camiones medianos y pesados que suelen demandar los transportadores independientes y las flotas empresariales.
Quedan varios interrogantes sobre la continuidad de la política. El Gobierno Nacional deberá precisar si habrá nuevas convocatorias para acceder a los beneficios, cuántas unidades se podrán chatarrizar en el corto plazo y cómo se financiarán los estímulos. Esos factores serán determinantes para que las proyecciones de ventas como las de JMC se concreten en los próximos años.
En síntesis, la voz de un fabricante confirma que la decisión regulatoria ya empieza a sentirse en los concesionarios. El resultado sobre la renovación del parque automotor dependerá de que la norma se sostenga en el tiempo y de que los incentivos lleguen efectivamente a los transportadores que más lo necesitan.
