El ELN entregó un nuevo pronunciamiento público en el que fija su postura frente al próximo gobierno de Colombia. En un comunicado, la guerrilla afirmó que luchará contra “las amenazas lanzadas de manera reiterada por el mandatario que se posesionará el próximo 7 de agosto”, en referencia directa al presidente electo Abelardo De la Espriella, según reportó el diario El Heraldo.
El pronunciamiento no se limita a la figura del presidente entrante. La organización armada también dirigió críticas al gobierno saliente, al que señaló de haber “desaprovechado la oportunidad” para avanzar hacia la paz. Con esa expresión, el ELN sugiere que durante la administración que termina no se concretaron los avances que el grupo esperaba en una eventual mesa de diálogo.
El ELN es una guerrilla con presencia en varias regiones del país y mantiene un historial de conversaciones con gobiernos anteriores que no han derivado en un acuerdo definitivo. En distintos ciclos de negociación ha reclamado condiciones de seguridad y participación política, mientras que los gobiernos han exigido ceses de fuego y hechos concretos de paz como requisitos para avanzar. El comunicado conocido este lunes se inscribe en esa misma línea de tensión entre las partes.
La declaración llega en un momento sensible del calendario político colombiano. El 7 de agosto está prevista la posesión del nuevo presidente, lo que deja pocas semanas de transición. Cualquier pronunciamiento de un grupo armado en este período suele condicionar la forma en que arrancan las relaciones entre el gobierno entrante y esa organización.
Para los ciudadanos, el anuncio tiene implicaciones directas en materia de seguridad. Las regiones donde el ELN tiene influencia, especialmente zonas rurales de Antioquia, Arauca, Catatumbo y Chocó, suelen ser las más afectadas por combates, secuestros y restricciones a la movilidad. Un endurecimiento del discurso en esta etapa previa a la posesión presidencial suele traducirse, en la práctica, en un aumento de la alerta en esos territorios.
El comunicado también reabre el debate sobre la continuidad o el inicio de nuevos procesos de paz. Cada gobierno que llega a la Casa de Nariño ha enfrentado el dilema de si conviene mantener las mesas existentes, abrir nuevas conversaciones o priorizar la vía militar. La posición del ELN frente al presidente electo deja entrever que ese grupo no descarta ninguno de los escenarios, aunque ya marca distancia frente al nuevo gobierno.
Sectores políticos y analistas suelen recordar que los pronunciamientos públicos de las guerrillas buscan tanto a sus tropas como a la opinión pública. Por un lado, sirven para cohesionar a sus estructuras en un momento de cambio de mando. Por el otro, buscan instalar un marco narrativo que condicione la futura política de seguridad del gobierno que arranca.
En su declaración, el ELN no ofreció detalles sobre los hechos puntuales que atribuye como “amenazas” del presidente electo. La nota de El Heraldo se limita a recoger las palabras textuales del grupo armado, por lo que el alcance exacto de las declaraciones atribuidas a De la Espriella aún no ha sido precisado en el extracto conocido.
Por ahora, la expectativa está puesta en cómo responderá el gobierno entrante a este primer mensaje del ELN, y si abrirá algún canal de comunicación o, por el contrario, apostará por un endurecimiento de las operaciones militares en zonas de influencia de esa guerrilla. La transición hacia el 7 de agosto estará marcada por esa tensión entre el discurso del diálogo y el de la seguridad.
