Según el informe de inteligencia militar divulgado por Infobae, el ELN estaría estructurando una ofensiva terrorista con miras a la jornada de posesión presidencial de Abelardo de la Espriella. El reporte identifica posibles blancos que incluyen infraestructura vial, empresas, instalaciones críticas y uniformados activos o retirados de la fuerza pública.
La ceremonia de posesión marca el inicio formal del periodo constitucional del nuevo jefe de Estado y concentra, en horas y puntos específicos, a las principales autoridades del país, delegaciones extranjeras y medios de comunicación. Por esa condición, el dispositivo de seguridad alrededor de la Plaza de Bolívar y de los corredores por donde se desplaza el presidente electo suele ser uno de los más exigentes del calendario institucional.
El ELN es una guerrilla reconocida como grupo armado organizado que ha sostenido una trayectoria de más de seis décadas de confrontación con el Estado colombiano. A lo largo de su historia, la organización ha sido señalada de ejecutar atentados contra infraestructura energética, oleoductos, carreteras y uniformados, y ha mantenido una presencia estable en regiones como Arauca, Catatumbo, Chocó y sur de Bolívar, además de estructuras urbanas en ciudades como Bogotá, Medellín y Barranquilla.
En los últimos años, la dirección del ELN ha estado en el Comando Central, encabezado por figuras como Antonio García, y en el Frente de Guerra Oriental, que opera en la zona de frontera con Venezuela. El proceso de diálogos con gobiernos anteriores, incluido el de Gustavo Petro, atravesó fases de suspensión tras hechos de violencia y secuestros, y los acercamientos entraron en momentos de crisis reiterada.
El reporte divulgado por Infobae menciona que la ofensiva del ELN se vincularía directamente con la ceremonia de posesión, lo que sugiere que la organización buscaría un impacto simbólico y mediático. Atentar en esa jornada apunta a la visibilidad internacional del acto y a la concentración de las más altas dignidades del Estado en un mismo escenario.
Los blancos señalados en el informe, si se confirma la información, tendrían consecuencias distintas pero acumulables. Un ataque en vías podría paralizar la movilidad y la llegada de comitivas oficiales. Un golpe a instalaciones críticas afectaría servicios como energía, agua o telecomunicaciones. Y un atentado contra uniformados, activos o retirados, además del costo humano, tendría un efecto simbólico sobre la fuerza pública, que es la principal garante de la seguridad durante la transición.
Para la ciudadanía, la advertencia obliga a las autoridades a reforzar el esquema de seguridad en Bogotá y en los principales ejes de movilidad durante la jornada. También abre un debate sobre la presencia de estructuras del ELN en zonas urbanas y sobre la capacidad de los organismos de inteligencia para anticipar acciones de esta naturaleza, un punto que ha sido cuestionado en distintas coyunturas, como los atentados de la Escuela General Santander en 2019 y los carros bomba en Bogotá en 2023.
El nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella asume el país en un contexto de seguridad complejo, con presencia persistente de grupos armados organizados, economías ilegales y disputas territoriales. El manejo que se le dé a esta alerta en las horas previas a la posesión será una primera señal sobre la articulación entre la fuerza pública, los ministerios de Defensa y del Interior, y los organismos de inteligencia.
Quedan varias tareas pendientes. Las autoridades deberán confirmar la veracidad del informe, identificar a los autores materiales y dar con la estructura que planearía la acción. La ciudadanía, por su parte, debe estar atenta a los comunicados oficiales y a las recomendaciones de las autoridades locales, que suelen publicar rutas de movilidad y puntos de control durante la jornada de posesión.
La posesión presidencial es un acto institucional que combina protocolo, presencia internacional y alta exposición. Una amenaza como la descrita por la inteligencia militar recuerda que la seguridad del Estado no se limita a la custodia personal del nuevo presidente, sino que se extiende a la integridad de la jornada entera y a la protección de quienes participan en ella.
