El presidente Abelardo de la Espriella reaccionó con molestia ante la ausencia de autoridades en un consejo de seguridad. Según la fuente, el mandatario sostuvo que esas organizaciones están ganando control territorial en distintas zonas del país.
De la Espriella fue directo al señalar que existe una presunta asociación entre algunos mandatarios seccionales y locales y esos grupos. "No vamos a permitir que mandatarios seccionales y locales terminen aliados con esos bandidos", declaró el presidente, según recogió El País.
Los consejos de seguridad son reuniones convocadas por el Gobierno nacional para articular acciones entre la fuerza pública, las autoridades regionales y los organismos de justicia. En ellos se revisan amenazas, hechos recientes y operativos en marcha. La asistencia de los mandatarios locales suele considerarse clave para tomar decisiones que se ejecutan en cada territorio.
La advertencia presidencial se da en un contexto donde el control territorial de grupos armados sigue siendo uno de los principales retos de seguridad en Colombia. Regiones como el Catatumbo, el sur de Bolívar, el Pacífico nariñense y zonas de la Orinoquía han sido escenario de disputas entre estructuras ilegales que se financian con narcotráfico, minería ilegal y extorsión.
Para los ciudadanos, la consecuencia directa del avance de esos grupos es el desplazamiento forzado, las restricciones a la movilidad, el reclutamiento de menores y el cobro de extorsiones a comerciantes y campesinos. Cuando las autoridades locales no participan en la articulación, la respuesta del Estado tiende a llegar más tarde a esos territorios.
El pronunciamiento del presidente pone sobre la mesa un debate institucional. La Constitución establece que los mandatarios electos por voto popular son agentes del Estado en sus territorios, por lo que cualquier señalamiento de alianza con grupos armados abre la puerta a investigaciones por parte de la Fiscalía y a sanciones disciplinarias de la Procuraduría.
La frase "bandidos" que usó el jefe de Estado no es nueva en el lenguaje presidencial colombiano. Varios gobiernos la han empleado para referirse a grupos armados ilegales. Lo distintivo aquí es el señalamiento directo a mandatarios electos, que eleva la tensión política entre el nivel nacional y los gobiernos regionales.
Por ahora, el Gobierno no ha detallado en qué zonas se concentra su preocupación ni qué mandatarios estarían bajo sospecha. Tampoco se conoce si se abrirán investigaciones formales. Lo que queda claro es que el tema de la coordinación entre el nivel nacional y las autoridades territoriales queda en el centro del debate público.
La ciudadanía queda a la espera de que el Gobierno concrete qué acciones seguirá al consejo de seguridad y cómo garantizará la presencia estatal en las zonas afectadas. La presencia de las autoridades en estas reuniones es la base para que las decisiones se traduzcan en resultados visibles en los territorios.
