Según BBC, el candidato Abelardo de la Espriella hizo buena parte de su vida, sus negocios y sus relaciones en Estados Unidos. El medio británico presenta ese dato como una de las claves para entender al próximo ocupante de la Casa de Nariño, si el escrutinio confirma su triunfo.
La misma fuente señala que ese pasado estadounidense despierta dudas en parte de la opinión pública. La pregunta de fondo es incómoda para el debate nacional: qué tan colombiano puede ser un presidente que pasó años del otro lado del Atlántico, con residencia, actividades comerciales y contactos en ese país.
La Constitución colombiana establece que para ser presidente se requiere ser ciudadano colombiano de nacimiento y tener más de treinta años. La Carta no impide que un colombiano haya vivido largas temporadas fuera del país o que posea otra nacionalidad, siempre que conserve la colombiana por nacimiento. Ese marco legal es el que se activa cada vez que un candidato con vínculos fuertes en el exterior se acerca al Palacio presidencial.
El caso no es inédito. Otros mandatarios de la región llegaron al poder con trayectorias marcadas por Estados Unidos o por Europa, lo que abrió debates similares sobre identidad, lealtad nacional y experiencia internacional. La diferencia ahora es que el tema se instala en plena campaña y con un candidato que, según BBC, construyó buena parte de su capital político y económico fuera de Colombia.
Para los votantes, el dilema combina dos lecturas. Una resalta la experiencia internacional como una ventaja: quien conoce de cerca la mayor economía del mundo y sus élites podría manejar mejor la relación con Washington, clave en temas como la lucha antidroga, la migración, el comercio y la cooperación en seguridad.
La otra lectura pone el acento en el desarraigo. Buena parte de las decisiones que tomará un presidente se juegan en lo cotidiano colombiano: la seguridad de las ciudades, el costo de vida, la salud en los pueblos, las vías terciarias. Quienes cuestionan el perfil de De la Espriella preguntan si alguien con larga residencia en el exterior entiende de primera mano esos problemas.
El extracto de BBC no detalla cifras ni fechas precisas de la vida del candidato en Estados Unidos, ni el tipo de negocios que habría desarrollado allí. El medio se limita a caracterizar el vínculo y a subrayar las dudas que ese pasado genera en ciertos sectores.
Quedan varias preguntas abiertas para las próximas semanas. ¿Se conocerán más detalles sobre los años de De la Espriella en el exterior? ¿Ese perfil terminará siendo un activo en la segunda vuelta, si la hay, o un blanco de ataque de sus contradictores? ¿Y cómo responderá el candidato a las dudas sobre su propia identidad nacional?
Por ahora, lo cierto es que el electorado colombiano deberá pronunciarse sobre un aspirante cuya biografía, según BBC, combina vida en Colombia y en Estados Unidos, y cuya elección abriría un capítulo nuevo en la historia reciente de la Casa de Nariño.
