El gobierno de Abelardo de la Espriella tiene en carpeta el nombre de Alejandro Ordóñez, exprocurador general de la Nación, para asumir la embajada de Colombia ante la Organización de Estados Americanos, con sede en Washington. Así lo señaló Carlos Suárez, estratega de la campaña que llevó a De la Espriella a la Presidencia, en declaraciones recogidas por El Heraldo.
Ordóñez es abogado y se desempeñó como Procurador General entre 2009 y 2016, un periodo en el que esa entidad es la cabeza del Ministerio Público y vela por la conducta de los servidores públicos y el respeto de los derechos fundamentales. Su gestión estuvo marcada por la apertura de investigaciones y sanciones contra altos funcionarios y por pronunciamientos públicos que lo ubicaron como una figura controversial dentro del espectro político nacional.
Al hacer el anuncio, Suárez destacó las cualidades del exprocurador con una frase directa: lo calificó como un hombre que vuelve al ruedo, que dice lo que piensa y hace lo que dice, y lo tildó de valiente, transparente, dogmático y verdadero defensor de la patria. Las palabras fueron pronunciadas en el contexto de la campaña electoral de ADLE, el movimiento que respaldó la candidatura del actual jefe de Estado.
La embajada ante la OEA es una de las representaciones diplomáticas más sensibles del país, porque Colombia participa en debates sobre derechos humanos, democracia, seguridad hemisférica y cooperación regional. El embajador tiene voz y voto en la Asamblea General, en el Consejo Permanente y en los organismos del sistema interamericano, y representa la postura del gobierno colombiano frente a crisis políticas en la región.
De confirmarse el nombramiento, Ordóñez deberá ser designado formalmente por el Presidente y posteriormente recibir el beneplácito del gobierno estadounidense, trámite habitual en la diplomacia bilateral. Hasta ahora no se conoce una fecha oficial para el envío de la comunicación al Departamento de Estado de los Estados Unidos ni la respuesta de ese país.
La noticia abre el debate sobre el perfil que el gobierno de De la Espriella busca darle a su política exterior. Quienes critican al exprocurador suelen recordar sus posiciones conservadoras en temas como derechos de las comunidades LGTBI, unión civil y acuerdos de paz. Sus defensores resaltan su defensa de la institucionalidad y de valores tradicionales. El nuevo cargo lo ubicará en la primera línea del debate hemisférico.
Para Colombia, el nombramiento es relevante por la visibilidad que tiene la OEA en escenarios continentales como las crisis en Venezuela, Nicaragua y Haití, y por los pronunciamientos sobre la situación interna colombiana, incluidos los informes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. La elección de un embajador con trayectoria política tan marcada agrega un componente ideológico al frente diplomático.
En el plano doméstico, el movimiento de ADLE presenta la designación como un gesto de coherencia con el discurso que llevó a De la Espriella a la Casa de Nariño. Sectores de oposición política y académicos de relaciones internacionales seguramente reaccionarán en los próximos días, mientras se formaliza el trámite diplomático y se conocen los primeros pronunciamientos oficiales desde el Palacio de Nariño.
