The Nature Conservancy, organización internacional dedicada a la conservación ambiental, dirigió un llamado al gobierno del presidente Abelardo de la Espriella para que adelante acciones frente a un posible fenómeno conocido como SuperNiño. La advertencia fue divulgada por Infobae y se sustenta en la experiencia de las expertas de la organización en variabilidad climática.
El concepto SuperNiño alude a escenarios donde el fenómeno de El Niño alcanza una intensidad superior a la habitual, con alteraciones marcadas en los patrones de lluvia y temperatura. En Colombia, esos episodios suelen traducirse en sequías prolongadas, desabastecimiento en acueductos municipales y un aumento en los incendios de cobertura vegetal.
La organización planteó tres ejes de trabajo prioritarios. El primero es el abastecimiento de agua, que incluye asegurar la operación continua de los sistemas de acueducto y evaluar la capacidad de embalses y fuentes superficiales. El segundo eje es la prevención de conflagraciones, con énfasis en la coordinación entre autoridades locales, bomberos y comunidades en zonas de riesgo. El tercero apunta a reformas en el manejo del recurso hídrico, con criterios de largo plazo.
Las expertas también señalaron que la ventana de acción se está acortando. Esa expresión hace referencia a los meses previos al fortalecimiento del fenómeno, cuando las medidas de preparación suelen rendir más resultados que las respuestas de emergencia una vez declarada la crisis. El llamado busca que las decisiones se tomen antes de que los indicadores climatiques se consoliden.
En el contexto institucional colombiano, la respuesta frente a estos eventos involucra a varias entidades. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) realiza el seguimiento oficial de las condiciones oceánicas y atmosféricas. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) coordina la respuesta cuando se presentan emergencias asociadas a sequías o incendios.
Para la ciudadanía, las implicaciones son directas. Un fenómeno intenso puede restringir el suministro de agua en municipios donde la capacidad de almacenamiento es limitada. También puede encarecer productos agrícolas sensibles a la falta de lluvia y elevar el riesgo de incendios forestales en regiones como la Amazonía, los Llanos Orientales y la región Andina.
El llamado de The Nature Conservancy se suma a las alertas que distintos organismos internacionales han formulado en los últimos años sobre el aumento de la frecuencia e intensidad de eventos climáticos extremos. La organización pidió que la preparación combine medidas técnicas, presupuestales y de coordinación institucional, sin esperar a la declaratoria formal de emergencia.
Queda pendiente cómo el gobierno nacional incorpora estas recomendaciones en su agenda de gestión del riesgo. La organización no anticipó plazos concretos, pero insistió en que las decisiones tomadas en los próximos meses pueden definir la magnitud de los efectos sobre la población y los ecosistemas.
