La administración de Abelardo De La Espriella salió al paso de versiones que circulaban en redes sociales y medios sobre un presunto rechazo de cooperación internacional por razones políticas. La aclaración la recogió el canal NTN24, que citó fuentes del propio gobierno.
De acuerdo con esa versión oficial, la Cancillería y los organismos de gestión del riesgo enviaron solicitudes formales de asistencia solo a cuatro gobiernos: Estados Unidos, El Salvador, Ecuador e Israel. El pedido se limitó a equipos especializados en búsqueda y rescate urbano, un recurso clave durante las primeras horas tras un sismo de gran magnitud.
La diferencia entre solicitar ayuda y recibir ofertas espontáneas es central en este episodio. Otros países pueden haber expresado su solidaridad o disponibilidad, pero el gobierno colombiano sostiene que no rechazó ninguna propuesta concreta que llegara por los canales diplomáticos regulares.
Colombia tiene experiencia en coordinar cooperación internacional tras emergencias. El sistema nacional de gestión del riesgo, encabezado por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), suele activar el mecanismo de cooperación cuando los recursos locales resultan insuficientes para atender la magnitud de la emergencia.
Tras terremotos anteriores, el país ha recibido apoyo de equipos USAR (Urban Search and Rescue) de naciones amigas, insumos médicos y apoyo logístico. La práctica diplomática indica que las solicitudes se concentran en países con capacidad técnica comprobada y tiempos de despliegue cortos, dada la urgencia de las primeras 72 horas.
La aclaración del gobierno busca cerrar la discusión sobre un supuesto sesgo ideológico en la respuesta a la catástrofe. En su comunicado recogido por NTN24, el Ejecutivo sostuvo que la selección de países respondió a criterios operativos y no a afinidades políticas.
El terremoto y sus consecuencias mantienen activada la atención de las autoridades en las zonas más afectadas. Equipos de bomberos, defensa civil y voluntariado trabajan en la localización de personas atrapadas y en la remoción de escombros, tareas en las que suele requerirse apoyo técnico especializado.
Para la ciudadanía, el punto clave es si la asistencia internacional llega a tiempo y cubre las necesidades reales en terreno. La aclaración del gobierno no resuelve las dudas sobre el volumen de ayuda recibida, pero sí fija la posición oficial sobre a quiénes se les pidió apoyo directo en esta etapa.
Queda pendiente que el gobierno publique un balance detallado de la cooperación recibida, los países que respondieron y los recursos efectivamente desplegados. También se espera un informe sobre las zonas más impactadas y el plan de reconstrucción, temas que suelen evaluarse una vez superada la fase de emergencia.
