El lunes 17 de agosto, día festivo en Colombia, Inravisión envió la orden a los directores de las 20 Emisoras de Paz de detener por completo su programación habitual. La instrucción fue de aplicación inmediata, según reportó el medio El Armadillo, que accedió al contenido de la comunicación interna.
Desde el martes 18 de agosto las emisoras solo transmiten música, en reemplazo de los contenidos que producían periodistas, comuneros y operadores locales en cada una de las frecuencias. La medida afecta la totalidad de la grilla informativa, cultural y de opinión que hasta el lunes se emitía de forma regular.
Las Emisoras de Paz fueron creadas como parte de los compromisos del Acuerdo de Paz firmado en 2016 entre el Estado colombiano y la entonces guerrilla de las FARC. Su propósito, consignado en el texto del acuerdo, fue abrir espacios de radio en municipios afectados por el conflicto, con participación de comunidades locales y contenidos orientados a la convivencia y la reconstrucción del tejido social.
Estas frecuencias operan en zonas rurales y municipios históricamente golpeados por la violencia, donde la radio comunitaria cumple un papel central como medio de información. Las emisoras cuentan con equipos de periodistas locales y, en muchos casos, con la colaboración de organizaciones sociales y víctimas del conflicto.
La decisión llega por intermedio de Inravisión, el Instituto Nacional de Radio y Televisión, entidad estatal adscrita al Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. Inravisión es la entidad responsable de la operación técnica y administrativa de estos espacios radiales dentro de la estructura institucional del Estado colombiano.
Hasta el momento no se conoció un pronunciamiento público del Ministerio de las TIC ni de la Presidencia que explique los motivos técnicos, presupuestales o de política pública detrás de la orden. Tampoco se ha informado si la suspensión es temporal o si marca un cambio de carácter permanente en la operación de las emisoras.
La determinación genera dudas en los territorios donde operan estas frecuencias, porque los periodistas y colaboradores locales dependen de ellas como fuente de empleo y como canal de difusión de asuntos comunitarios. Los contenidos suspendidos incluyen piezas de interés regional que no siempre tienen cabida en otros medios nacionales.
Organizaciones de víctimas, colectivos de comunicación comunitaria y plataformas que han acompañado el proceso de implementación del Acuerdo de Paz suelen estar atentos a cualquier cambio en la operación de estas emisoras. Por ahora, la información disponible se limita al reporte de El Armadillo sobre la orden interna y el reemplazo por transmisión musical.
Queda por definirse si la instrucción se mantendrá en los próximos días y si vendrá acompañada de un proceso de transición, de una restructuración o de un cierre definitivo de los espacios. Los directores de las 20 emisoras, así como los equipos de trabajo en cada municipio, esperan precisiones sobre el alcance y la duración de la medida.
