La ceremonia de posesión del nuevo presidente de Colombia está prevista en Cali y ya genera movimientos en el tablero político nacional. El presidente saliente confirmó que no estará presente en el acto, una decisión que rompe con la tradición reciente de traspasos de mando donde el jefe de Estado que entrega el poder suele acompañar al que lo recibe en la Plaza de Armas o en el Capitolio Nacional.
Según reportes difundidos en redes sociales, la bancada del Pacto Histórico tampoco hará presencia en la ceremonia. La ausencia coincide con un momento de alta polarización entre el gobierno que termina y el bloque político que respalda la candidatura que se impuso en las recientes elecciones presidenciales, por lo que la decisión se lee como un gesto de distanciamiento frente al nuevo ciclo que comienza.
La figura del Pacto Histórico, movimiento que llevó a Gustavo Petro a la Casa de Nápoles en 2022, ha mantenido una postura de oposición abierta frente a la campaña de Abelardo de la Espriella desde la primera vuelta. Legisladores cercanos al petrismo cuestionaron durante la campaña varias de las propuestas del hoy presidente electo en materia de seguridad, inversión extranjera y política social, por lo que la inasistencia a la ceremonia se inscribe en esa línea de distancia política.
La elección de Cali como sede de la posesión agrega un componente simbólico. El Valle del Cauca fue una de las plazas donde la candidatura de Abelardo de la Espriella logró una de sus votaciones más altas en la segunda vuelta, según los datos oficiales de la Registraduría. Realizar la ceremonia allí le da al nuevo gobierno un escenario propio, lejos de Bogotá, donde tradicionalmente se han concentrado los actos oficiales de transmisión de mando.
El protocolo de la posesión presidencial establece que el nuevo jefe de Estado asume sus funciones el 7 de agosto tras prestar juramento ante el Congreso o, en este caso, ante el pleno del Capitolio instalado en otra ciudad. La presencia del presidente saliente no es obligatoria, pero sí protocolaria, y en las últimas dos posesiones tanto Andrés Pastrana como Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos estuvieron presentes en el acto de sucesión, aunque en contextos de alta tensión política entre los mandatarios.
La ausencia simultánea del jefe de Estado que termina y de la bancada del Pacto Histórico deja al nuevo presidente rodeado principalmente por su propio bloque político y por los invitados internacionales y del sector empresarial. Sectores cercanos a la campaña de Abelardo de la Espriella habían adelantado la invitación a varios expresidentes y líderes regionales, y la confirmación de las inasistencias reduce el carácter de reconciliación nacional que suele acompañar el inicio de un nuevo periodo.
Queda pendiente conocer el pronunciamiento oficial de la Casa de Nápoles sobre los motivos de la inasistencia, así como la postura pública que adoptará el Pacto Histórico en los primeros días del nuevo gobierno. La sesión de instalación del Congreso en Cali y el discurso de toma de juramento serán los primeros termómetros del tono que el nuevo gobierno quiere imprimir a su relación con las fuerzas políticas que no lo acompañaron en la campaña.
