Este miércoles se cumplieron los primeros dos meses del nuevo gobierno de derecha en Colombia, encabezado por Abelardo de la Espriella. La fecha fue aprovechada por el mandatario para emitir un mensaje directo a los ciudadanos en el que hizo un balance de lo adelantado hasta ahora, según reportó el diario El País.
En su comunicación, el jefe de Estado enmarcó estos 60 días bajo el lema "60 días de trabajo incansable", una expresión que usó para sintetizar el ritmo con el que, a su juicio, se han movido las distintas áreas del Ejecutivo. El mensaje se enmarca en una práctica habitual de los presidentes colombianos al cumplir los primeros meses de gestión.
El gobierno de De la Espriella llegó al poder tras el ciclo electoral que reordenó el mapa político colombiano. Su llegada puso fin a un periodo de varias décadas de gobiernos identificados con sectores distintos a la derecha tradicional y abrió un nuevo capítulo en la conducción del Estado.
El balance público ocurre en un momento sensible de la opinión, cuando distintos sectores vienen evaluando los primeros movimientos del Ejecutivo en frentes como la seguridad, la economía y la relación con las regiones. Reportes de prensa y analistas han subrayado la necesidad de medir el cumplimiento de las propuestas de campaña frente a los resultados concretos que ya empiezan a verse en estos 60 días.
Desde el equipo de gobierno se ha insistido en que este primer tramo corresponde a una etapa de alistamiento y de instalación de prioridades. La estrategia se ha centrado, según voceros oficiales, en alinear ministerios y entidades con la hoja de ruta trazada por el presidente y en enviar señales claras a los mercados y a la cooperación internacional.
El mensaje del presidente se produce cuando distintas dependencias ya han empezado a anunciar ajustes en su funcionamiento. Sectores como hacienda, defensa y relaciones exteriores han sido escenarios habituales de anuncios en esta etapa, en la que suele medirse la capacidad del nuevo gobierno para imponer su estilo de gestión.
Para la ciudadanía, los primeros 60 días suelen ser una referencia simbólica: es el umbral en el que las promesas de campaña empiezan a contrastarse con decisiones de gobierno concretas. Programas sociales, manejo del orden público y rumbo económico se convierten entonces en los termómetros principales con los que se mide al Ejecutivo.
De cara a lo que viene, el gobierno enfrentará su primera prueba de gobernabilidad de cara al Congreso en el próximo periodo legislativo. La aprobación o el ajuste de proyectos clave, así como la respuesta a eventos extraordinarios como crisis de seguridad o emergencias climáticas, marcarán el tono de los meses siguientes.
Por ahora, el balance público del presidente De la Espriella deja como saldo la autoevaluación positiva de una gestión que, según dijo, se ha caracterizado por el trabajo continuo. El contraste con las cifras y los hechos verificables de estos 60 días será tarea de los organismos de control, de los medios y de los propios ciudadanos, como recordó el diario El País al reportar el mensaje.
