El ministro de Defensa, Pedro Arnulfo Sánchez, salió al paso de las especulaciones que circularon en los últimos días sobre una posible ruptura del orden constitucional durante el cambio de gobierno. En declaraciones recogidas por El Cronista, el funcionario fue enfático al señalar que la Fuerza Pública actuará conforme a la Carta Política en el proceso de transición hacia la administración de Abelardo de la Espriella.
Sánchez desmintió categóricamente las versiones que hablaban de un eventual golpe de Estado. Según el ministro, la institucionalidad de las Fuerzas Armadas no se apartará del marco legal que rige la sucesión presidencial en Colombia, un procedimiento que ha tenido lugar de manera ininterrumpida desde 1991.
El jefe de la cartera de Defensa anunció además que sostendrá un encuentro con el presidente Gustavo Petro para coordinar los detalles del traspaso. En ese sentido, la frase que eligió para resumir su postura fue directa: no se trata de un asunto personal, sino de un mandato constitucional que obliga a todas las ramas del poder público.
El papel de la Fuerza Pública en los cambios de gobierno ha sido históricamente un tema sensible en América Latina. En Colombia, la tradición institucional establece que las Fuerzas Militares se mantienen al margen de las disputas políticas y garantizan la continuidad del Estado, lo que convierte cada traspaso presidencial en una prueba de la fortaleza democrática del país.
El contexto actual agrega un componente particular a este relevo. Se trata de un periodo en el que circulan múltiples hipótesis sobre la cohesión interna de las instituciones y sobre la manera como se llevará a cabo la entrega del poder entre la administración saliente y el gobierno entrante. Las declaraciones del ministro buscan despejar esas dudas y ofrecer un mensaje de estabilidad.
Para los ciudadanos, la confirmación del ministro tiene implicaciones prácticas. El traspaso de mando involucra la custodia de instalaciones estratégicas, la continuidad de operaciones militares y de policía, y la transferencia de información sensible en materia de seguridad y defensa. La garantía de respeto a la transición es un requisito para que ese proceso se cumpla sin traumatismos.
Desde el punto de vista institucional, el Ministerio de Defensa actúa como puente entre el gobierno saliente y las Fuerzas Armadas. Por eso la reunión entre Sánchez y Petro resulta clave para definir la línea de mando durante las semanas previas y posteriores a la posesión del nuevo presidente, De la Espriella.
La frase del ministro sobre que el asunto no es personal sino constitucional pone el acento en un principio básico del Estado de derecho: la subordinación de la fuerza pública a la autoridad civil electa. Esa es la regla que, según el funcionario, guiará la actuación de los uniformados en esta etapa.
Quedan pendientes varios aspectos logísticos del traspaso. Entre ellos, la fecha exacta de la reunión entre Sánchez y Petro, los protocolos de seguridad para la jornada de posesión y la comunicación oficial que el Ministerio dirija a los comandantes de las distintas fuerzas. La opinión pública estará atenta a la manera como esos pasos se vayan concretando.
