Estados Unidos mantuvo a Colombia en la lista de naciones que “fallaron de manera demostrable” en el cumplimiento de sus obligaciones para combatir el narcotráfico. La decisión se enmarca en el proceso anual de certificación que el gobierno estadounidense realiza sobre los países aliados en la lucha contra las drogas.
El proceso de certificación es un mecanismo de la política exterior de Washington que evalúa si los países cooperan de forma suficiente en el combate al tráfico de sustancias ilícitas. Quedar fuera de la lista, es decir, ser descertificado, puede traer consecuencias como restricciones a cierta cooperación y a apoyos financieros.
Ante el resultado, el ministro Rodrigo Lara afirmó que el país “va por buen camino” en la lucha antidrogas. Según Infobae, el funcionario destacó que el gobierno colombiano está tomando medidas y sostuvo que confía en que habrá resultados que permitan revertir la situación en una próxima evaluación.
La administración de Donald Trump dejó abierta la posibilidad de que Colombia salga de la lista más adelante. De acuerdo con la información publicada, Washington tiene la esperanza de que, si se observan resultados positivos, el país pueda ser recertificado en una revisión posterior.
Colombia es uno de los aliados históricos de Estados Unidos en la materia, con operativos conjuntos, programas de erradicación de cultivos y acciones de interdicción. Una descertificación suele tensar la relación bilateral, aunque no implica la suspensión automática de toda la cooperación antinarcóticos.
El pronunciamiento del ministro Lara busca transmitir un mensaje de continuidad en la política de drogas. El gobierno reconoció el resultado negativo, pero insistió en que las metas trazadas están en marcha y en que existe margen para una reconsideración por parte de Estados Unidos.
La descertificación afecta principalmente la imagen internacional del país en materia de seguridad y puede impactar la cooperación técnica y financiera proveniente de Washington. En lo interno, refuerza el debate sobre la eficacia de la política antinarcóticos y el peso que el combate a las drogas tiene en la agenda bilateral.
Por ahora, la atención se centra en los próximos reportes que ambas administraciones intercambien sobre avances en interdicción, reducción de cultivos y judicialización de organizaciones dedicadas al narcotráfico. Esos indicadores, según el gobierno colombiano, marcarán si el país recupera o no la certificación en una próxima ronda de evaluación.
