El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, confirmó que una de las primeras decisiones de su gobierno será restablecer plenamente las relaciones diplomáticas y económicas con Israel. El anuncio lo hizo al cierre de su campaña, pocas semanas antes de la posesión, prevista para el 7 de agosto, según reportó el medio Vietnam.vn.
La medida supone un cambio de rumbo en la política exterior colombiana hacia Medio Oriente. Durante los últimos dos años, las relaciones entre Bogotá y Jerusalén atravesaron una de sus etapas más tensas, con episodios diplomáticos que incluyeron llamados a consultas, declaraciones oficiales cruzadas y la reducción parcial del intercambio comercial y de la cooperación en materia de seguridad y defensa.
El restablecimiento de las relaciones abarca todos los componentes del vínculo bilateral. Eso incluye el regreso del embajador a su sede en Tel Aviv, la normalización de la agenda comercial, la reanudación de acuerdos de cooperación en agricultura, tecnología y defensa, y la reactivación de los mecanismos de consulta política que habían sido suspendidos.
Colombia e Israel han mantenido históricamente una relación cercana. Ambos países suscribieron un Tratado de Libre Comercio que entró en vigor en 2020 y que abrió el acceso de productos agrícolas, químicos y tecnológicos a los dos mercados. La cooperación en ciberseguridad, inteligencia y lucha contra el narcotráfico también fue un pilar del vínculo bilateral durante la última década.
La ruptura parcial de los últimos años se produjo en medio de la crisis en la Franja de Gaza y de las posturas adoptadas por distintos gobiernos latinoamericanos respecto al conflicto. Colombia llamó a consultas a su embajadora en Israel, suspendió algunas compras de armamento y apoyó varias resoluciones en organismos multilaterales que criticaron la ofensiva militar israelí, decisiones que generaron malestar en Jerusalén.
El giro anunciado por De la Espriella se inscribe en una línea más cercana a la tradición diplomática colombiana, caracterizada por mantener relaciones formales con la mayoría de los Estados del mundo. La Cancillería, que dirige la política exterior, será la entidad encargada de ejecutar la hoja de ruta para la normalización, en coordinación con la Casa de Nariño.
En el plano comercial, el restablecimiento abre la puerta a la reactivación del Tratado de Libre Comercio, instrumento que en los últimos años había perdido dinamismo por la situación política. Sectores como el agro, la cosmética, la tecnología médica y la defensa, con presencia importante de capital israelí en Colombia, podrían verse directamente beneficiados con el retorno de la normalidad institucional.
La decisión también tendrá efectos en la cooperación en seguridad, un campo sensible. Israel es proveedor histórico de tecnología militar y de inteligencia para Colombia, y la normalización facilitaría la renovación de convenios en materia de ciberseguridad, entrenamiento de fuerzas especiales y equipos de comunicaciones para la fuerza pública.
El restablecimiento de relaciones fue celebrado por la Cámara de Comercio Colombo Israelí, que agrupa a unas 80 empresas con capital de ese país operando en Colombia, y por exportadores nacionales que perdieron mercados tras la ruptura parcial. Sectores críticos del oficialismo saliente y de organizaciones de derechos humanos pidieron, por su parte, que la normalización esté sujeta al respeto del derecho internacional humanitario y a la preservación de la postura histórica de Colombia en materia de derechos humanos.
Queda pendiente conocer los detalles del acuerdo: si habrá visita oficial de Estado, el nombramiento del nuevo embajador, la fecha de reapertura de la oficina comercial y los temas concretos de la agenda bilateral. El gobierno entrante también deberá precisar si mantiene, modifica o abandona las posturas adoptadas por Colombia en instancias multilaterales como la Organización de las Naciones Unidas y la Corte Internacional de Justicia.
