Según la demanda, una auditoría forense interna detectó fallas en la trazabilidad del oro, vacíos en el recorrido de los recursos públicos involucrados y debilidades en los controles antilavado dentro de C.I. Meprecol S.A.S. El informe, citado por Infobae, señala que esas irregularidades habrían ocurrido en el marco de las operaciones de compra y exportación del metal durante la administración de Gustavo Petro.
C.I. Meprecol S.A.S. es una comercializadora internacional de minerales que, de acuerdo con la información conocida, estuvo administrada por el Estado durante varios años. Su objeto social se relaciona con la compra, procesamiento y exportación de oro proveniente en buena parte de pequeños mineros del país. La sociedad ha sido una pieza sensible del andamiaje institucional de formalización minera, un sector golpeado por la extracción ilegal.
La demanda fue radicada por Abelardo de la Espriella, abogado y figura visible en la arena política colombiana, conocido por sus intervenciones en temas de interés nacional. Su decisión de llevar el caso a la justicia se produce en un contexto de crecientes cuestionamientos sobre la transparencia en la cadena del oro legal, un debate que involucra a entidades como la UIAF y la Superintendencia de Sociedades.
La trazabilidad del oro es uno de los puntos más sensibles del sector. En Colombia, el metal extraído por vías ilegales alimenta redes de lavado de activos y financia actividades criminales. Por eso, los controles sobre el origen del oro, las guías de transporte y los registros de exportación son piezas centrales de la política antilavado. Las fallas detectadas, según la auditoría, comprometerían justamente esos controles.
Desde el punto de vista de los recursos públicos, la auditoría habría identificado vacíos sobre el recorrido del dinero utilizado en las operaciones de compra del metal. El oro comprado por Meprecol se comercializa en mercados internacionales, por lo que las operaciones tienen un componente cambiario y tributario relevante. Las debilidades señaladas abren preguntas sobre la verificación del origen de los fondos y sobre los registros contables.
En materia antilavado, las alertas señaladas en el informe forense se refieren a controles que las autoridades colombianas han reforzado en la última década, alineados con estándares del Grupo de Acción Financiera Internacional. La UIAF, en particular, ha emitido guías específicas para el sector de minerales. Las presuntas debilidades descritas en la auditoría irían en contravía de esas directrices.
El gobierno Petro ha defendido su política de formalización minera y ha reiterado que las exportaciones de oro legal crecieron durante su administración. También ha señalado que la lucha contra la extracción ilegal fue una prioridad. La demanda ahora pone bajo la lupa una de las entidades oficiales creadas precisamente para manejar ese oro legal.
Para los pequeños mineros que venden su producción a comercializadoras como Meprecol, el caso tiene implicaciones directas. Una investigación a fondo puede derivar en mayores controles, cambios regulatorios y, eventualmente, en la reorganización de la cadena de compra. También podría afectar la confianza de los compradores internacionales en el oro de origen colombiano.
El siguiente paso procesal será la admisión de la demanda por parte del juez competente y el traslado a las entidades y personas demandadas. Entre tanto, la auditoría forense interna que sustenta la acción judicial se convierte en pieza clave del expediente. La sociedad colombiana estará atenta al desarrollo de un caso que toca uno de los sectores más sensibles de la economía nacional.
La acción judicial se suma a otros cuestionamientos recientes sobre el manejo de recursos públicos en entidades del Estado. Queda por verse si la demanda prospera y, sobre todo, si las investigaciones administrativas y penales que puedan derivarse de ella logran esclarecer los vacíos señalados por la auditoría forense.
