El presidente Abelardo De La Espriella anunció la noche del domingo 27 de septiembre que su gobierno buscará el respaldo del Fondo Monetario Internacional para hacer frente a la crisis fiscal que atraviesa el país. El mensaje fue transmitido a través de un pronunciamiento oficial dirigido a la ciudadanía, según registró el diario El Tiempo en su publicación del momento.
El anuncio llega en un contexto de deterioro de las finanzas públicas, con un déficit acumulado durante varios años y una deuda interna y externa que presiona el presupuesto nacional. El gobierno entrante ha señalado en distintas alocuciones la necesidad de conseguir recursos frescos y acompañamiento técnico para ordenar las cuentas del Estado.
Acudir al FMI implica, en la práctica, la apertura de una línea de crédito o un programa de asistencia técnica sujeto a metas de ajuste fiscal y reformas estructurales. Históricamente, los acuerdos con ese organismo han estado condicionados a recortes en el gasto público, reformas tributarias y cambios en pensiones o mercado laboral, aunque el alcance final depende de la negociación que adelante cada gobierno.
Para los ciudadanos, una eventual activación de un acuerdo con el FMI suele traducirse en medidas que tocan el bolsillo: ajustes en impuestos, cambios en subsidios, revisiones a la nómina pública y, en algunos casos, modificaciones al régimen pensional. El impacto varía según la profundidad del acuerdo y el tiempo que tome su implementación.
El Fondo Monetario Internacional es una organización integrada por 190 países que brinda apoyo financiero temporal a naciones con problemas de balanza de pagos o sostenibilidad de deuda. Colombia ha sido miembro desde 1946 y ha recurrido a ese organismo en momentos críticos, como en la crisis de finales de los años noventa y, más recientemente, durante la pandemia de 2020, cuando se contrató un crédito flexible por cerca de 11.000 millones de dólares.
Por ahora, el gobierno no ha precisado públicamente el monto que aspira a negociar ni el tipo de instrumento que pretende utilizar. Tampoco se conocieron detalles sobre las condiciones que el Ejecutivo estaría dispuesto a aceptar ni los plazos previstos para iniciar las conversaciones formales con la sede del FMI en Washington.
La oposición y sectores políticos reaccionaron con cautela y pidieron que se conozcan los términos del eventual acuerdo antes de cualquier decisión. Economistas consultados en otras ocasiones han advertido que recurrir al FMI puede estabilizar las cuentas en el corto plazo, pero exige disciplina en el gasto durante toda la duración del programa.
Queda pendiente que el Ministerio de Hacienda y el equipo económico del gobierno expliquen los pasos concretos de la negociación, los plazos y las metas fiscales que acompañarían la solicitud. El mensaje del domingo abre una etapa en la que el manejo de la deuda y el rumbo de la política económica serán objeto de debate público y seguimiento ciudadano.
El Tiempo es la fuente de este anuncio y será un punto de referencia para conocer los avances de la gestión del gobierno ante el organismo internacional.
