El presidente Abelardo de la Espriella anunció el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Colombia e Israel, una decisión que incluyó el reconocimiento de la soberanía israelí sobre los Altos del Golán, una meseta que las Naciones Unidas y la mayor parte de la comunidad internacional consideran territorio sirio ocupado desde 1967.
Los Altos del Golán fueron anexados formalmente por Israel en 1981, mediante una ley que no ha sido reconocida por la inmensa mayoría de los Estados. La Resolución 497 del Consejo de Seguridad de la ONU declaró nula esa anexión, y hasta hoy ningún país latinoamericano, salvo casos puntuales, había dado ese paso en su política exterior reciente.
Con esta decisión, Colombia se separa de la postura que ha mantenido históricamente en el sistema multilateral, donde la integridad territorial de Siria ha sido respaldada en votaciones de la Asamblea General de la ONU. El reconocimiento implica, en la práctica, que el gobierno colombiano trataría a esa zona como parte del Estado israelí en sus relaciones diplomáticas y consulares.
Para la ciudadanía, el restablecimiento de relaciones puede traducirse en la reapertura o normalización de la embajada en Tel Aviv, el regreso de agregadurías militares, cooperación en seguridad, agricultura y tecnología, y una mayor fluidez en los flujos comerciales. También abre la puerta a inversiones israelines en sectores como el agro y la defensa.
En política exterior, el movimiento se aleja de la línea que Colombia había sostenido en los últimos años bajo gobiernos previos, que priorizaron el apego al derecho internacional y la no intervención. Expertos en relaciones internacionales consultados en otras ocasiones han señalado que estos virajes suelen tener costos diplomáticos en foros multilaterales como la OEA y la propia Asamblea General de la ONU.
La decisión se conoce en un contexto de guerra en Medio Oriente, con operaciones militares activas en Gaza y tensiones en la frontera norte de Israel con Líbano y Siria. Gobiernos árabes, entre ellos el de Siria, han rechazado de forma reiterada cualquier reconocimiento de la soberanía israelí sobre el Golán, por lo que se esperan reacciones en la Liga Árabe y en la Organización de la Cooperación Islámica.
Dentro de Colombia, la noticia abrió un debate inmediato. Sectores que defienden la alineación con Estados Unidos e Israel celebran el giro, mientras que voces de la academia, organizaciones de derechos humanos y partidos de oposición cuestionan que se desconozca un territorio que la ONU califica como ocupado. La cancillería aún no ha publicado el texto oficial del reconocimiento.
Queda pendiente conocer los términos exactos del restablecimiento diplomático, si incluirá acuerdos de cooperación en defensa o en seguridad, y cuál será la posición del gobierno colombiano ante la Corte Internacional de Justicia, donde tramitan varias causas relacionadas con la ocupación israelí de territorios palestinos y sirios.
