El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, destituyó al director del DANE, la entidad encargada de producir las estadísticas oficiales del país. La salida se concretó poco después de que el funcionario descartara la existencia de inconsistencias en los indicadores económicos y sociales publicados durante el gobierno anterior de izquierda.
Según la información conocida, el exdirector aseguró este martes que nunca recibió una comunicación oficial sobre los motivos de su remoción. Señaló que la decisión le resultó sorpresiva y que la "molestia" presidencial nunca le fue transmitida de manera formal durante su gestión.
El DANE es la principal fuente de datos económicos, sociales y demográficos de Colombia. Sus cifras sobre inflación, pobreza, empleo y producto interno bruto son utilizadas por el gobierno, los mercados financieros, los organismos internacionales y la academia como referencia para la toma de decisiones.
El despido ocurre en un contexto de revisión de los datos heredados de la administración anterior. El gobierno entrante había anunciado auditorías a varias entidades para verificar la consistencia de la información oficial publicada en los últimos años, en medio de cuestionamientos cruzados entre los dos periodos.
Tras conocerse la noticia, el sindicato de trabajadores del DANE manifestó su preocupación por la independencia de la autoridad estadística. Los representantes gremiales pidieron que se garantice la autonomía técnica del organismo y que los nombramientos se realicen con criterios de mérito y transparencia.
El episodio reaviva el debate sobre la relación entre el poder político y los organismos técnicos de medición en Colombia. Históricamente, la independencia estadística ha sido un pilar para la credibilidad del país ante inversionistas y cooperantes internacionales, y cualquier señalamiento de injerencia suele generar reacciones en esos ámbitos.
El gobierno no había informado públicamente, al cierre de esta nota, sobre quién asumirá la dirección del DANE de manera interina ni sobre los criterios para la designación del reemplazo. Tampoco se conocieron detalles sobre la continuidad de los procesos estadísticos en marcha.
La situación deja varias preguntas abiertas: si se abrirá una investigación formal sobre las cifras del periodo anterior, cómo se protegerá la cadena de mando técnico dentro del DANE y qué garantías recibirán los servidores públicos de la entidad frente a decisiones discrecionales del Ejecutivo.
