El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció que su primer salario como mandatario será entregado a dos hogares geriátricos del municipio de Quimbaya, en el departamento del Quindío. Según la información publicada por la agencia EFE, ambos centros resultaron afectados por un terremoto reciente que impactó esa región del país.
Quimbaya es un municipio del Quindío con una población mayoritariamente adulta y con una tradición cafetera reconocida a nivel nacional. La zona había sido escenario de movimientos sísmicos en el pasado, incluido el terremoto del 25 de enero de 1999, conocido como el terremoto del Eje Cafetero, que dejó graves daños en Armenia y municipios cercanos.
La donación del salario presidencial corresponde al primer mes de gestión del nuevo gobierno encabezado por De la Espriella. Aunque no se divulgó el monto exacto, el salario del presidente de la República está fijado por ley y se constituye en una de las asignaciones más altas del Estado colombiano.
Los hogares geriátricos albergan a personas mayores que requieren cuidados permanentes y que, tras un sismo, pueden enfrentar riesgos adicionales por el deterioro estructural de las edificaciones o por la interrupción de servicios básicos. La población adulta mayor es uno de los grupos más vulnerables frente a desastres naturales, según los protocolos de gestión del riesgo en Colombia.
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) suele coordinar las acciones de atención tras sismos en el territorio nacional. En este caso, la fuente consultada no precisa si la donación presidencial se articuló con esa entidad o con la gobernación del Quindío, ni si los recursos se entregarán de manera directa o a través de una entidad administradora.
El gesto del jefe de Estado se conoce en medio de las labores de evaluación de daños y atención a damnificados que adelantan las autoridades locales y nacionales tras el movimiento telúrico. Las alcaldías de los municipios afectados y la gobernación del Quindío han sido las encargadas de reportar las necesidades más urgentes en infraestructura, vivienda y equipamientos sociales.
La medida fue destacada por medios de comunicación nacionales e internacionales, aunque las reacciones de la oposición, de organizaciones civiles o de expertos en política pública no aparecen registradas en la fuente original. Hasta el momento, no se conoce un pronunciamiento oficial desde la Casa de Nariño sobre otros posibles destinos de recursos del presupuesto presidencial para atender la emergencia.
Por ahora, los dos hogares geriátricos beneficiados deberán definir el uso específico de los fondos, que pueden destinarse a reparaciones locativas, adquisición de insumos médicos, refuerzo estructural o atención a los residentes. La transparencia sobre el manejo de estos recursos será clave para medir el alcance real del aporte en las próximas semanas.
