El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó que el presidente Abelardo de la Espriella autorizó la realización de operaciones militares de fuerzas estadounidenses en Colombia. La declaración se dio en el marco de los contactos bilaterales que la Casa Blanca ha sostenido con el nuevo gobierno colombiano, según reportó Blu Radio.
Hegseth también aseguró que Colombia se incorporará a la A3C, una alianza de trabajo conjunto en defensa que reúne a Australia, el Reino Unido y Estados Unidos. La posible adhesión de un país latinoamericano a ese esquema marcaría un giro en la composición tradicional del grupo, pensado originalmente para potencias anglosajonas con intereses en el Indo-Pacífico.
El funcionario estadounidense planteó además la necesidad de ejecutar acciones conjuntas contra las redes del narcotráfico. Según la fuente, el pedido se vincula con la cooperación en inteligencia y operaciones que ambos países venían sosteniendo desde administraciones anteriores, y que ahora se presentarían bajo un nuevo marco político.
La autorización de operaciones militares extranjeras en territorio colombiano es un asunto que en Colombia suele pasar por controles institucionales específicos. La Constitución vigente establece requisitos para la entrada de tropas extranjeras, y cualquier decisión en esa materia suele requerir la aprobación del Senado, según la normativa que rige la materia desde 1997.
La mención de la A3C abre interrogantes sobre el alcance que tendría la participación colombiana en ese mecanismo. La alianza se ha enfocado en programas de submarinos nucleares, intercambio tecnológico y ejercicios navales en el Pacífico. La integración de Colombia, un país con costa en el Caribe y el Pacífico pero sin flota de gran envergadura, requeriría una readecuación de los compromisos.
Para la ciudadanía, el anuncio tiene efectos prácticos en materia de seguridad y soberanía. Una mayor presencia operativa de fuerzas extranjeras puede traducirse en más capacidad de interdicción contra organizaciones dedicadas al narcotráfico, pero también en debates sobre el control territorial y la coordinación con la Fuerza Pública colombiana.
El gobierno colombiano aún no ha emitido, al cierre de esta nota, un comunicado oficial con los detalles del alcance de la autorización mencionada por Hegseth. Tampoco se conoce si la cooperación anunciada incluye despliegue de tropas en zonas específicas o si se limitará a intercambio de información y asistencia técnica.
Blu Radio, fuente de esta información, no publicó por el momento reacciones de otros voceros del gabinete de De La Espriella ni de los comandantes de las Fuerzas Militares. La declaración del secretario estadounidense queda, por ahora, como la única versión pública del compromiso bilateral.
En las próximas horas se espera que la Casa Blanca o el Ministerio de Defensa de Colombia amplíen los detalles sobre el tipo de operaciones autorizadas, los lugares donde se desarrollarían y los mecanismos de supervisión. También está pendiente la confirmación formal sobre el cronograma de ingreso de Colombia a la A3C y los compromisos que ese paso implicaría.
