El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, se sumó este fin de semana a operativos de seguridad en Cali, donde acompañó a las fuerzas del Estado en lo que el Gobierno denominó Operación Iron. La jornada fue transmitida por el canal NTN24 y replicada por otros medios, según el reporte de la fuente.
La acción se enmarca en una ofensiva nacional contra el narcotráfico y las estructuras criminales que operan en las principales ciudades del país. En Cali, las autoridades desplegaron controles en sectores estratégicos para atacar puntos de venta de droga, capturar cabecillas y decomisar sustancias, de acuerdo con la información divulgada por NTN24.
Esta no es la primera vez que el presidente De la Espriella se baja del Despacho para acompañar este tipo de operativos. Días antes, según la misma fuente, el mismo esquema se repitió en Santa Marta, donde el jefe de Estado recorrió zonas críticas en compañía de la Policía y de la Fiscalía. La repetición en dos capitales departamentales sugiere un formato itinerante.
Cali es una de las ciudades donde las organizaciones dedicadas al narcotráfico han mantenido disputas territoriales por años. El Valle del Cauca, donde se ubica la ciudad, es históricamente un enclave para el procesamiento y envío de cocaína hacia el Pacífico y los puertos del norte, según análisis de autoridades y centros de estudio de seguridad que han documentado el fenómeno en la región.
La presencia directa del presidente en operativos suele tener un doble objetivo: uno operativo, al darle respaldo político a la fuerza pública en zonas sensibles, y otro comunicacional, al mostrar resultados en vivo a la ciudadanía. Durante la jornada, De la Espriella se reunió con uniformados y les expresó respaldo a su labor, como quedó registrado en la transmisión referida.
Organizaciones de derechos humanos han señalado en otras ocasiones que los operativos de alto impacto en ciudades como Cali deben ir acompañados de protocolos para evitar afectaciones a civiles y para respetar el debido proceso. El Gobierno, por su parte, ha insistido en que las acciones se ejecutan dentro del marco legal y con acompañamiento de la Fiscalía.
El sector comercial y los residentes de los barrios intervenidos suelen ser los más afectados cuando se intensifican los operativos: hay cierres temporales, restricciones de movilidad y, en algunos casos, denuncias de daños colaterales en viviendas o locales. La ciudadanía en Cali ha pedido en distintas oportunidades que la seguridad se traduzca en resultados sostenidos y no solo en jornadas puntuales.
La Operación Iron se suma a otras estrategias que el Gobierno ha presentado en los últimos meses para golpear las finanzas de las organizaciones criminales, entre ellas la destrucción de laboratorios, la incautación de insumos químicos y la captura de cabecillas. Aún no se conoce un reporte consolidado de capturas y decomisos derivados del operativo en Cali.
Queda por ver si esta modalidad de presencia presidencial en las calles se replicará en Medellín, Barranquilla y otras ciudades donde las organizaciones narcocriminales también tienen fuerte presencia. Por ahora, la administración De la Espriella muestra la Operación Iron como uno de los ejes de su política de seguridad y la presenta como un mensaje directo a los grupos criminales.
