El general (r) León, citado por Caracol Radio, afirmó que el presidente de la República debe ser obedecido por la Fuerza Pública hasta el final de su mandato. La declaración reabrió el debate sobre el rol de los uniformados frente a las controversias políticas del país.
En su intervención, el oficial en retiro rechazó que se busque involucrar a las Fuerzas Militares y a la Policía en la discusión política nacional. Según dijo, esa tarea no corresponde a la institución armada ni a los cuerpos de seguridad del Estado.
"El debate no se debe llevar a la Fuerza Pública. Eso perturba, inquieta y genera unas fricciones innecesarias donde seguramente la Fuerza Pública no va a caer", señaló el general (r) León en la entrevista radial recogida por Caracol Radio.
La posición del oficial se inscribe en el principio constitucional que establece que el presidente de la República es el comandante supremo de las Fuerzas Armadas. La Carta Política le asigna al jefe de Estado la dirección de la fuerza pública y de la guerra, funciones que ejerce a través del Ministerio de Defensa.
En Colombia, el vínculo entre el Ejecutivo y la Fuerza Pública ha sido tema de debate en distintos momentos, sobre todo cuando sectores políticos han pedido pronunciamientos a los comandantes militares sobre decisiones de gobierno. Varios exministros de Defensa han recordado que los uniformados deben mantener la prescindencia frente a la controversia partidista.
El pronunciamiento del general (r) León ocurre en un contexto donde distintos actores han cuestionado decisiones del gobierno nacional. En ese escenario, figuras como él son llamadas a fijar posición pública sobre temas institucionales.
Para la ciudadanía, el debate toca un punto sensible: la relación entre la fuerza que portan armas en nombre del Estado y la dirección política del país. Cualquier señal de disidencia o de alineamiento partidista dentro de la tropa suele ser leída como un riesgo para la estabilidad institucional.
La Corte Constitucional y el Consejo de Estado han reiterado en distintas sentencias que los miembros activos de la Fuerza Pública no pueden participar en actividades políticas, ni hacer pública su preferencia electoral. Los retirados conservan derechos políticos plenos, aunque su voz suele tener un peso simbólico en la tropa.
Por ahora, el general (r) León dejó clara su postura: obediencia al mando constitucional hasta el último día del período presidencial, y cero intervención de los uniformados en las peleas políticas del momento. La frase, recogida por Caracol Radio, queda como referencia para próximos debates sobre el lugar de la fuerza pública en la democracia colombiana.
