El panelista Álvaro Forero pasó por Blu Radio para hablar del tema que, según su lectura, marcará la agenda inicial del gobierno de Abelardo de la Espriella: el deterioro del orden público. En su intervención sostuvo que esa tendencia viene arrastrándose desde 2018 y que ni el gobierno de Iván Duque ni el de Gustavo Petro lograron revertirla, por lo que el nuevo Ejecutivo la hereda como una de sus principales deudas.
La afirmación de Forero se inscribe en un debate más amplio sobre la evolución de la violencia en Colombia en los últimos años. Distintos informes de organismos nacionales e internacionales han señalado incrementos en indicadores como los homicidios, las masacres y los desplazamientos forzados, en un contexto donde los grupos armados ilegales han mantenido su presencia en varias regiones del país.
El orden público es una de las funciones básicas del Estado y su manejo depende de la articulación entre la fuerza pública, la Fiscalía y la Rama Judicial, así como de las políticas de prevención y de atención a las víctimas. Cuando esa articulación falla, los efectos se sienten en la vida cotidiana de las comunidades, sobre todo en zonas rurales y en ciudades donde operan estructuras criminales.
Para los ciudadanos, el deterioro de la seguridad tiene consecuencias directas. Los comerciantes sufren extorsiones, los ciudadanos de a pie son víctimas de robos y amenazas, y los líderes sociales y excombatientes firmantes de acuerdos de paz siguen siendo blanco de asesinatos en distintas regiones. Cada uno de estos fenómenos erosiona la confianza en las instituciones y alimenta la percepción de impunidad.
La mención de los gobiernos de Duque y Petro en el análisis de Forero no es menor. Bajo la administración Duque se mantuvo una línea de seguridad con énfasis militar, con resultados que las propias evaluaciones oficiales calificaron como insuficientes en zonas como el Cauca, el Catatumbo y el sur de Bolívar. Bajo el gobierno Petro, la apuesta por la llamada "paz total" buscó abrir diálogos con estructuras criminales, una estrategia que generó críticas tanto de sectores políticos que la consideraron permisiva como de sectores que la encontraron insuficiente.
De la Espriella llega a la Presidencia con ese panorama sobre la mesa. Aunque la nota de Pulzo no detalla las primeras decisiones que tomará su gobierno en materia de seguridad, el hecho de que analistas como Forero ubiquen el orden público como el primer gran reto sugiere que las primeras semanas de gestión estarán marcadas por nombramientos en el Ministerio de Defensa, la Policía Nacional y la Consejería de Seguridad, así como por señales sobre la continuidad o el ajuste de las políticas vigentes.
Más allá del debate ideológico, lo que está en juego es la capacidad del Estado para proteger a la población y para garantizar el monopolio de la fuerza en el territorio. En Colombia, esa tarea se ha complicado por la presencia simultánea de disidencias de las antiguas FARC, grupos paramilitares sucesores de las AUC, el ELN y bandas criminales dedicadas al narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión.
Queda pendiente conocer las primeras decisiones del gobierno de De la Espriella en esta materia. Por ahora, el análisis de Forero en Blu Radio deja instalada la pregunta: cómo recuperar la confianza de los ciudadanos en la fuerza pública, cómo reducir los indicadores de violencia y cómo responder a los grupos armados que siguen delinquiendo en distintas zonas del país, sin que ninguna administración reciente haya logrado una fórmula definitiva.
