La ceremonia de investidura del presidente Abelardo de la Espriella arrancó con un ajuste en su lista de invitados internacionales. Según informó EL PAÍS, una decena de países que inicialmente habían quedado fuera de la convocatoria fueron invitados a última hora, en lo que ya se describe como el primer tropiezo diplomático del nuevo mandato.
En un primer momento, la lista oficial dejó por fuera a seis naciones de la Unión Europea. La exclusión generó interrogantes sobre el alcance de la convocatoria y sobre los criterios que guiaron la selección de los Estados invitados. Las dudas se multiplicaron en las horas previas a la posesión.
Ante la polémica, el gobierno entrante salió a dar explicaciones. Según EL PAÍS, fuentes oficiales afirmaron que la convocatoria inicial "no corresponde a preferencias políticas". Con esa frase, la administración de De la Espriella buscó desligar la decisión de cualquier criterio ideológico frente a los países europeos excluidos.
En la práctica, la rectificación amplió de manera significativa el número de representaciones diplomáticas que asistirán al evento. Una decena de países adicionales recibieron la invitación ya entrado el proceso de organización, lo que obligó a ajustar la logística de la ceremonia.
El episodio se produjo en el arranque del gobierno, cuando una posesión presidencial suele concentrar la atención de la comunidad internacional. En ese contexto, el listado de invitados funciona como una señal política: comunica con qué gobiernos se busca cercanía y qué relaciones se proyectan hacia el nuevo ciclo.
Hasta ahora no se conocieron los motivos concretos que explican la exclusión inicial de los seis países europeos. Tampoco se detallaron los criterios que llevaron a sumarlos después. El gobierno se limitó a descartar que la decisión original haya respondido a inclinaciones políticas.
En el plano diplomático, el incidente abrió un flanco para el nuevo Ejecutivo en un momento en el que De la Espriella necesita asegurar relaciones fluidas con sus principales socios. La Unión Europea es uno de los interlocutores comerciales y de cooperación más relevantes para Colombia.
La lectura que hacen distintos analistas es que la rectificación funcionó como un intento por cerrar la controversia antes de la ceremonia. Sin embargo, el hecho de que la corrección se haya producido a último momento dejó en evidencia la falta de coordinación en una de las primeras decisiones del nuevo gobierno.
Queda por ver si el episodio tendrá consecuencias en el tono de las relaciones bilaterales con los países inicialmente excluidos. Por ahora, la administración entrante insistió en que la convocatoria, tras los ajustes, refleja un carácter incluyente y desligado de cualquier afinidad política.
