El senador electo Rafael Nieto, una de las figuras visibles del bloque uribista en la nueva composición del Senado, se refirió este lunes a dos propuestas que hicieron parte del discurso de campaña del ahora presidente Abelardo de la Espriella: la salida de Colombia de la Organización de las Naciones Unidas y el desmonte de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Según la fuente, Nieto fue directo al señalar que esas iniciativas, en los términos planteados durante la campaña, “hoy no existen”.
De acuerdo con Infobae, el senador explicó que las promesas electorales topan con dos tipos de barreras: las constitucionales y las de la realidad legislativa. En el primer frente, recordó que Colombia integra organismos internacionales por tratados vigentes y que cualquier retiro exige decisiones del Congreso y, en varios casos, reformas que requieren mayorías calificadas o incluso procedimientos ante la propia Corte Constitucional.
Sobre la JEP, Nieto planteó que desmontar el tribunal creado por el Acuerdo de Paz de 2016 no es un acto administrativo que dependa de un decreto presidencial. La Jurisdicción forma parte del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición pactado con las antiguas Farc, y cualquier modificación sustancial atraviesa al Congreso, a la Corte Constitucional e incluso a instancias internacionales encargadas de supervisar el cumplimiento de los compromisos de paz.
El diagnóstico que dejó el senador es que el nuevo gobierno encontró un país con una fragmentación legislativa evidente. Las elecciones del pasado 29 de mayo reconfiguraron el mapa del Congreso y aunque el partido del presidente obtuvo la primera vuelta, no está claro que tenga las mayorías necesarias para aprobar reformas de esa magnitud. Esa fragmentación obliga, según Nieto, a negociar bloque a bloque.
A ese cuadro político se suma una crisis fiscal que el propio Ministerio de Hacienda ha reconocido en sus reportes recientes. Nieto sostuvo que cualquier promesa que implique nuevos gastos, reestructuraciones profundas del Estado o compromisos internacionales derivados de tratados debe pasar antes por la realidad de unas finanzas públicas presionadas por el déficit, la deuda y la rigidez del gasto.
El senador pidió diferenciar entre el discurso que sirvió para ganar una elección y las decisiones que efectivamente puede tomar un gobierno en sus primeros meses. Esa diferencia entre el electorado y el gobierno ya se ha visto en administraciones anteriores, cuando promesas de campaña sobre orden público, seguridad o paz total terminaron ajustándose en los primeros cien días.
En el terreno internacional, retirar a Colombia de la ONU no sería un trámite automático. El país es miembro fundador de la organización desde 1945 y su salida implicaría denunciar la Carta de las Naciones Unidas, una decisión con consecuencias en cooperación, misiones de paz, financiamiento para proyectos sociales y derechos en instancias como el Consejo de Seguridad o los órganos de derechos humanos.
La fuente también recoge el tono del senador hacia el interior de su propia bancada: pidió a quienes ganaron curules con un discurso de ruptura entender que la política real se construye con acuerdos y que el gobierno necesitará del Congreso para sacar adelante la mayoría de sus apuestas. Esa lectura coincide con el llamado que hizo el propio presidente electo a construir gobernabilidad, pero lo lleva al terreno de los hechos legislativos.
Por ahora, ni la Casa de Nariño ni el equipo de transición han respondido de forma pública al pronunciamiento de Nieto. Lo que queda en el aire es si las propuestas de salir de la ONU y desmontar la JEP se convertirán en proyectos de ley formales, en mensajes políticos reiterados o, como sugiere el senador, en promesas que se quedarán en el camino.
