El seísmo registrado en territorio colombiano se convirtió en el primer gran desafío para el recién posesionado presidente Abelardo De la Espriella, según reportó el diario El Periódico. El movimiento telúrico golpea al país cuando el nuevo gobierno apenas comenzaba a trazar su rumbo.
Días antes, el viernes, De la Espriella había presentado lo que El Periódico describió como una ambiciosa e ideológica hoja de ruta. Se trataba del primer ejercicio formal de gobierno, con el que el Ejecutivo buscaba marcar prioridades y dar señales sobre el rumbo que tomaría la administración.
Ese plan queda ahora en suspenso. Las emergencias derivadas del terremoto toman el centro de la gestión y obligan a reordenar la agenda oficial. Las primeras horas y días tras un seísmo son críticas para la atención de damnificados, la evaluación de daños y la coordinación institucional.
Colombia es un país con alta actividad sísmica por su ubicación geográfica, sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico y por la interacción de placas tectónicas como la Sudamericana, la de Nazca y la del Caribe. A lo largo de su historia reciente el país ha enfrentado eventos telúricos de gran magnitud que han puesto a prueba a gobiernos de distinto signo.
Cuando ocurre un terremoto de esta naturaleza, la respuesta suele involucrar a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, a las gobernaciones y alcaldías, a la Fuerza Pública y a entidades de servicios públicos. También se activan protocolos para verificar daños en infraestructura vial, acueductos, hospitales y viviendas.
El desafío para De la Espriella es doble. Por un lado, debe atender una emergencia que afecta de manera inmediata a familias, comunidades y sectores económicos. Por otro, debe decidir cómo y cuándo reactiva la hoja de ruta que presentó el viernes, un documento que define el tono político de su administración.
Para la ciudadanía, el impacto inmediato se traduce en la evaluación de afectaciones en viviendas, vías, centros de salud y escuelas en las zonas más cercanas al epicentro. También se esperan medidas sobre servicios básicos, ayuda humanitaria y eventuales declaratorias de calamidad o desastre, según lo que determine el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo.
La suspensión de la agenda no significa que el documento presentado el viernes quede archivado. Los planes iniciales suelen retomarse una vez superada la fase aguda de la emergencia. Lo que cambia es el calendario y la prioridad política que el Ejecutivo podrá darle en las próximas semanas.
Queda pendiente conocer el balance oficial de daños, el número de personas afectadas, los municipios comprometidos y el paquete de medidas que el gobierno disponga para atender la emergencia. También se espera un pronunciamiento del presidente sobre cómo se articulará la respuesta nacional con los gobiernos locales.
Por ahora, según El Periódico, el terremoto marca el tono de los primeros días del gobierno de Abelardo De la Espriella y reordena las prioridades del Ejecutivo.
