El presidente Abelardo de la Espriella informó que su gobierno sacará a Colombia del caso abierto contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por genocidio en Gaza y que proyecta reabrir la embajada colombiana en Jerusalén, según reportó Diario Red. El anuncio marca un giro de 180 grados en la política exterior del país frente a Medio Oriente.
La decisión revierte de forma explícita la línea que había adoptado el gobierno de Gustavo Petro, quien en mayo de 2024 suspendió las relaciones diplomáticas con Israel como respuesta a la ofensiva militar sobre la Franja de Gaza. Esa ruptura incluyó el llamado a consultas del embajador colombiano y la suspensión de las operaciones de la sede diplomática en Tel Aviv, a la que Petro había ordenado mudar a Jerusalén antes de su mandato.
De acuerdo con el reporte de Diario Red, el retiro del caso en La Haya implica que Colombia dejará de actuar como demandante o parte coadyuvante en el proceso que la CIJ tramita desde enero de 2024 contra Israel por la presunta comisión del delito de genocidio contra la población palestina de Gaza. El anuncio se conoce mientras la Corte avanza en la etapa de reparaciones y en la evaluación del cumplimiento de medidas cautelares dictadas en 2024.
El gobierno aclaró, según la fuente, que la reapertura de la embajada en Jerusalén responde a un reconocimiento de la capital israelí como sede diplomática. En la práctica, esto significa el regreso de Colombia a una postura que ya había sido adoptada en 2018 durante el gobierno de Iván Duque, antes de que el gobierno de Petro ordenara el traslado de la sede a Ramala, en Cisjordania, decisión que nunca se ejecutó.
La noticia se produce en un contexto regional marcado por la guerra en Gaza, que ha provocado decenas de miles de muertos y una crisis humanitaria documentada por organismos internacionales. Organizaciones como la relatoría especial de Naciones Unidas y distintas agencias humanitarias han alertado sobre el colapso de los sistemas de salud, agua y alimentos en la franja, lo que ha alimentado el debate global sobre la calificación de genocidio.
Para la ciudadanía colombiana, el cambio de postura trae implicaciones directas en cooperación y movilidad. De la Espriella señaló, según Diario Red, que se restablecerán los acuerdos de cooperación y se facilitará la atención consular para colombianos en Israel y para israelíes en Colombia, lo que también puede incidir en los flujos migratorios y comerciales entre ambos países.
En el plano interno, la decisión reabre un debate que ya había dividido a la opinión pública durante el gobierno anterior. Sectores políticos y gremiales que respaldaban el restablecimiento de relaciones con Israel coinciden con la nueva postura, mientras que organizaciones de derechos humanos y voces pro-palestinas colombianas han cuestionado históricamente la ruptura diplomática y han pedido que se mantengan o se amplíen las acciones legales internacionales.
Sobre los plazos, el reporte de Diario Red no precisa fechas concretas para el retiro formal de Colombia ante la CIJ ni para la apertura física de la embajada. Queda por verse cómo se ejecutan ambas decisiones en el derecho internacional y qué reacciones se generan tanto en la comunidad internacional como en la Franja de Gaza, donde persiste el conflicto armado.
El paso dado por De la Espriella sitúa a Colombia, según la fuente, en el bloque de países que mantienen vínculos diplomáticos plenos con Israel, alejándola de manera simultánea del litigio internacional por genocidio, cuya sentencia y eventuales reparaciones quedan ahora sin la participación del país sudamericano.
