Abelardo de La Espriella, mandatario electo de Colombia, estuvo en el sector de Buenavista, en la Ciénaga Grande, donde estuvo acompañado por el cantante samario Carlos Vives. El recorrido se dio en el marco de la etapa previa al inicio formal de su gobierno y sirvió como una señal de cercanía con los territorios del Caribe colombiano.
Durante la visita, el presidente electo manifestó que el verdadero desarrollo se construye desde las regiones. La frase se convirtió en el eje de su intervención pública y resume la postura que ha venido repitiendo en sus recientes recorridos por el país, donde ha priorizado el contacto directo con habitantes de zonas apartadas.
De La Espriella agregó que es escuchando directamente a las comunidades como se resuelven sus problemas. Con esa idea planteó que la atención a las necesidades locales debe preceder a las decisiones tomadas desde el nivel central, una posición que conecta con viejas demandas de los municipios que reclaman mayor autonomía y recursos para sus propias prioridades.
La presencia de Carlos Vives le dio a la jornada un perfil cultural. El artista es ampliamente conocido por su vínculo con la música vallenata y por su trabajo social en La Guajira y otras zonas del Caribe colombiano, donde ha impulsado proyectos de agua potable y educación. Su participación sugiere una intención de articular la agenda del nuevo gobierno con líderes culturales que tienen arraigo territorial.
La Ciénaga Grande de Santa Marta es uno de los ecosistemas más importantes del país. Es el complejo lagunar costero más grande de Colombia y está declarado sitio Ramsar, una categoría internacional que reconoce humedales de valor para la humanidad. La zona enfrenta desde hace años problemas de sedimentación, salinización y presión por actividades pesqueras y agrícolas, lo que la convierte en un punto sensible para cualquier política ambiental.
Para los habitantes de los municipios ribereños, entre ellos Buenavista, las prioridades cotidianas incluyen el acceso a agua apta para el consumo, la recuperación de los cuerpos de agua, el saneamiento básico y el sostenimiento de la pesca artesanal. Cualquier plan de desarrollo que se anuncie para la región tendrá que responder a esos puntos, que llevan años en la agenda local sin una solución definitiva.
La visita ocurre en un momento en que el gobierno electo está definiendo los perfiles de su gabinete y la hoja de ruta de los primeros meses de gestión. Los recorridos territoriales de esta etapa suelen anticipar los énfasis temáticos del nuevo periodo, y la presencia en una zona ambiental y pesquera como la Ciénaga Grande deja entrever que el tema ambiental y el desarrollo regional podrían tener un lugar destacado en la agenda.
Desde la óptica ciudadana, lo que queda en evaluación es si las visitas y los compromisos verbales se traducen en decisiones concretas. La comunidad de Buenavista y de los municipios circundantes espera que el diálogo anunciado durante el recorrido se materialice en inversiones, proyectos y seguimiento, más allá del simbolismo del encuentro.
Por ahora, la jornada deja un mensaje político claro: el nuevo gobierno quiere presentarse como un Ejecutivo que parte del territorio y no del escritorio. El siguiente paso natural será conocer qué políticas, presupuestos y designaciones confirman esa línea en los primeros actos oficiales de la administración entrante.
