La elección del contralor general de la República entra en su etapa decisiva. Según el reporte, a un día de la votación en el Congreso pleno los partidos políticos ya comenzaron a mover sus fichas, aunque sin un pronunciamiento explícito del gobierno del presidente Abelardo de la Espriella que respalde a un candidato particular.
La Contraloría General es el organismo encargado de vigilar el uso de los recursos públicos y de ejercer control fiscal sobre la administración y los particulares que manejan fondos del Estado. Su titular, elegido por el Congreso en pleno a partir de una terna enviada por el presidente, tiene un periodo institucional de cuatro años y es una de las cabezas de los órganos de control en Colombia.
En la práctica, la elección no depende solo del Ejecutivo. La Constitución establece que el presidente envía una terna al Congreso, pero corresponde a los legisladores elegir al contralor de entre los ternados. Por eso los partidos miden con detalle cuántos votos tienen, cómo se reparten las bancadas y qué candidato ofrece menos resistencias en las distintas corrientes políticas.
El dato de la nota es que, en esta oportunidad, la Casa de Nariño no habría emitido una señal clara de preferencia. Esa ausencia de guiño abrió un margen de maniobra para las colectividades, que empezaron a tantear nombres propios con el objetivo de imponer una candidatura en la plenaria del Senado y la Cámara.
Para la ciudadanía, el resultado importa porque la Contraloría es la entidad que vigila cómo se gastan los recursos de impuestos, regalías, salud, pensiones y contratación pública. Las investigaciones y hallazgos del contralor tienen efectos directos sobre los procesos de responsabilidad fiscal y sobre la transparencia en las regiones.
En las últimas semanas distintos sectores habían advertido sobre la necesidad de que la elección se sustente en criterios técnicos y de independencia frente al gobierno de turno. La falta de un pronunciamiento oficial del Ejecutivo puede leerse en esa misma clave, como una decisión de dejar que el Congreso resuelva la disputa interna entre las bancadas.
Lo que viene en las próximas horas es la definición final del respaldo partidista. Las bancadas suelen cerrar acuerdos en reuniones previas a la plenaria, y el nombre que logre consenso en ese paso preliminar llega con ventaja a la votación. Si ningún candidato obtiene la mayoría requerida, el Congreso deberá repetir el proceso hasta lograr una elección válida.
El nuevo contralor asumirá la vigilancia fiscal en un momento en el que la discusión sobre el manejo de recursos públicos en regiones, entidades territoriales y empresas del Estado sigue vigente. Su gestión marcará la pauta sobre qué tan rápido se tramitan los procesos de responsabilidad fiscal y qué prioridades tendrá el organismo en los próximos años.
