El frente occidental del ELN, a través de su jefe alias Yerson, aseguró que la organización está dispuesta a abrir un proceso de paz con cualquiera de los candidatos que llegue a la presidencia de Colombia. La afirmación incluye de forma expresa al candidato de derecha Abelardo de la Espriella y al senador Iván Cepeda, según reportó Infobae.
El cabecilla fue más allá al sostener que el grupo armado no se va a desintegrar aunque se intensifiquen las operaciones de la fuerza pública en su contra. Esa condición es relevante porque llega en un contexto de presión militar sostenida sobre el ELN en varias regiones del occidente colombiano, donde las disidencias y los frentes tradicionales han visto golpeadas sus finanzas ilícitas.
El mensaje central de la guerrilla es que la disposición al diálogo no depende del color político del próximo gobierno. La frase atribuida al comandante, “nos sentamos con el que esté”, resume esa postura de cara al periodo presidencial que arranca en 2026 y que enfrenta a los colombianos con un calendario electoral todavía abierto.
La declaración tiene un peso particular por el momento que vive el país. El proceso de paz con el ELN, impulsado por el gobierno de Gustavo Petro, atraviesa uno de sus capítulos más críticos tras el ciclo de violencia que sacudió al Catatumbo a comienzos de 2025 y la posterior ruptura de los diálogos en marzo de ese año. Cualquier nueva mesa dependería del mandato que asuma el 7 de agosto.
Para los ciudadanos, la afirmación abre un interrogante de fondo sobre cómo se manejará el conflicto armado en el siguiente cuatrienio. Una eventual negociación con el ELN, de concretarse, tendría efectos directos en zonas rurales donde la guerrilla controla economías ilegales, regula la vida cotidiana y disputa territorio con otros grupos armados.
El contraste entre las dos opciones que mencionó alias Yerson también es diciente. Abelardo de la Espriella ha construido su discurso de campaña sobre la necesidad de fortalecer la fuerza pública y revisar los acuerdos con grupos armados, mientras que Iván Cepeda, del Pacto Histórico, ha defendido la continuidad de la política de paz total del actual gobierno. La guerrilla, al mencionarlos a ambos, busca mantener abierta cualquier puerta.
Desde el punto de vista militar, el mensaje del cabecilla coincide con una realidad operativa compleja. El frente occidental del ELN ha enfrentado golpes en Cauca, Valle del Cauca y Nariño por parte del Ejército y la Policía, pero conserva capacidad de movilización y de control social en zonas rurales donde el Estado tiene presencia limitada.
Por ahora no hay una respuesta pública de ninguno de los dos candidatos mencionados. Queda por verse si la oferta tácita de diálogo se traduce en acercamientos formales una vez se conozca el resultado de la elección presidencial, o si la presión militar y política sobre el ELN lleva a la organización a replantear su estrategia.
La comunidad internacional y los organismos de derechos humanos seguirán con atención el desenlace. Colombia arrastra más de seis décadas de conflicto con el ELN, y cada nuevo intento de diálogo ha estado marcado por hechos de violencia que han tensado la confianza entre las partes.
