El Ejército de Liberación Nacional propuso un canje que involucraría a uniformados secuestrados por la guerrilla. La oferta llegó en un contexto de creciente presión sobre los grupos armados por los plagios que aún mantienen en su poder.
El presidente Abelardo De La Espriella respondió de manera directa: descartó cualquier negociación con el ELN. Su declaración fija la línea del Gobierno frente a la guerrilla y cierra la puerta a un intercambio negociado.
La exigencia del Ejecutivo es clara: los secuestrados deben ser liberados. Esa condición coincide con la postura que distintos gobiernos han mantenido frente a los secuestros perpetrados por el ELN, delito que la organización ha usado como herramienta de presión política y financiera.
El ELN es una guerrilla activa en Colombia desde 1964 y está clasificada como organización terrorista por el Estado colombiano y por varios países. En las últimas décadas, el grupo ha mantenido secuestrados a civiles y militares, lo que ha alimentado la exigencia ciudadana de acuerdos humanitarios que no impliquen reconocimiento político.
La negativa del presidente a negociar no resuelve el problema inmediato de los uniformados en poder del ELN. Familiares y sectores de opinión suelen reclamar mecanismos de liberación, mientras que el Gobierno argumenta que ceder al canje legitima el secuestro como método de presión.
La tensión entre el Ejecutivo y el ELN se produce en un escenario de seguridad con otros focos activos, como las disidencias de las antiguas Farc y estructuras criminales ligadas al narcotráfico. La posición frente al ELN se convierte así en una señal sobre el rumbo general de la política de seguridad.
Sectores políticos y víctimas del secuestro han pedido en repetidas ocasiones que cualquier salida respete los derechos de los cautivos. La discusión queda abierta entre quienes piden diálogo humanitario y quienes rechazan cualquier acercamiento mientras no haya liberaciones unilaterales.
El desenlace inmediato depende del ELN. Si la guerrilla mantiene a los uniformados en su poder, el caso podría escalar a nuevas operaciones de rescate o a presiones internacionales. La decisión del presidente deja al ELN frente a la disyuntiva de liberar a los cautivos o asumir el costo político y militar de retenerlos.
La fuente original de esta información es Cable Noticias, que reportó tanto la propuesta del ELN como la respuesta del presidente. Cualquier avance en la situación de los secuestrados o en la política frente al ELN dependerá de los próximos pronunciamientos del Gobierno y de los gestos de la guerrilla.
