En la segunda vuelta presidencial, el candidato oficialista Iván Cepeda ganó en Bogotá con el 52,5 por ciento de los votos, según los datos reportados por el consolidado electoral. Ese resultado representa una diferencia de más de cinco puntos frente a su rival, Abelardo de la Espriella.
El porcentaje de Cepeda en la capital quedó por debajo del 58,6 por ciento que Gustavo Petro había alcanzado en la segunda vuelta de 2022 frente a Rodolfo Hernández. Hace cuatro años, la candidatura oficialista se impuso en Bogotá con una ventaja más amplia, lo que muestra una variación en el comportamiento electoral de la ciudad.
Un análisis desagregado por estratos permite observar el mapa del voto bogotano. En los segmentos del estrato 3, Cepeda consolidó su apoyo y logró una diferencia significativa, una base que coincide con el perfil de votantes trabajadores y de ingresos medios bajos de la ciudad.
De la Espriella, por su parte, conservó el respaldo del estrato 4, donde el electorado de clase media se inclinó mayoritariamente hacia su candidatura. Ese segmento actuó como un colchón electoral que le permitió reducir la brecha y mostrar competitividad en Bogotá, pese a no ganar la plaza.
En términos de concentración geográfica, el resultado oficialista en la capital tuvo su mayor peso en las zonas donde predomina el estrato 3, mientras que las localidades con mayor presencia de estrato 4 mantuvieron una votación más pareja o favorable al candidato opositor. Este reparto por nivel socioeconómico es una constante en la historia reciente de las elecciones colombianas.
La lectura política del resultado deja dos movimientos simultáneos. De un lado, Cepeda retuvo la hegemonía oficialista en Bogotá, una ciudad que ha sido determinante en varias contiendas nacionales. Del otro, De la Espriella demostró que existe un electorado de clase media que responde a su perfil y que puede ser competitivo en futuras contiendas.
Para los habitantes de la capital, el nuevo mapa electoral abre interrogantes sobre cómo se traducirán esas mayorías en políticas públicas locales, en particular en temas de movilidad, vivienda y seguridad, que suelen ser los más sensibles para los votantes de los estratos 3 y 4.
El siguiente paso para las campañas será evaluar con detalle los resultados por localidad y por puesto de votación, con el fin de diseñar la estrategia de cara a los próximos retos electorales. La participación en Bogotá y el voto de clase media se perfilan como factores decisivos para cualquier disputa en la ciudad.
