El embajador de Colombia en Cuba, José Noé Ríos, rompió el silencio sobre el anuncio del presidente Abelardo de La Espriella de suspender las relaciones diplomáticas con La Habana. En una entrevista, el diplomático calificó esa decisión como un acto “injusto e inconveniente”, según el extracto entregado a este Observatorio.
Colombia y Cuba mantienen vínculos diplomáticos desde 1903, con altibajos derivados de los cambios políticos en ambos países. Durante el gobierno de Gustavo Petro, la relación se estrechó con el ingreso de Colombia a los diálogos de paz con el ELN, proceso que tuvo a Cuba como sede de la mesa de negociaciones y como país garante.
El embajador también hizo referencia al último viaje de Petro a la isla. Ese tipo de visitas se inscriben en la agenda bilateral que ambos gobiernos han sostenido en materia de paz, cooperación médica y comercio. La mención del viaje en la entrevista sugiere que Ríos lo contrapone al anuncio de ruptura hecho por De La Espriella.
Cuba atraviesa desde hace varios años una de sus peores crisis económicas, marcada por la escasez de alimentos, medicamentos y combustible. La situación se agravó tras el fin del envío subsidiado de petróleo desde Venezuela, lo que produjo apagones prolongados y una inflación acumulada de varios dígitos, según reportes internacionales de prensa.
En ese contexto, una ruptura de relaciones afectaría a los colombianos residentes en Cuba, a los estudiantes de medicina que cursan becas en la isla y a los convenios de cooperación académica y científica vigentes. También interrumpiría los canales diplomáticos que hoy sostienen los acuerdos de paz con el ELN, un punto sensible para la seguridad nacional.
Ríos, al calificar la medida como “inconveniente”, introdujo un argumento de política exterior: aislar a un país con el que existen procesos de paz vigentes reduce los espacios de mediación. El diplomático sugirió que la decisión tiene costos diplomáticos que no se han dimensionado en el debate público.
El extracto no precisa la fecha de la entrevista ni el medio en el que se publicó, pero sí confirma que se trata de declaraciones del embajador en ejercicio. Su condición de funcionario del Gobierno anterior le otorga peso político a la crítica, dado que contradice una decisión ya anunciada por el nuevo presidente.
Por ahora, el Ejecutivo no ha detallado el cronograma ni el alcance operativo de la ruptura. Tampoco se conoce si habrá ruptura total, suspensión parcial o solo recorte de planta diplomática. La Cancillería colombiana y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba no han emitido, hasta el momento, un comunicado oficial sobre el tema, según la información disponible.
Lo que queda en discusión es si Colombia optará por mantener algún canal de comunicación con La Habana para los procesos de paz y los convenios académicos, o si el corte será total. La definición de esa línea marcará el rumbo de la política exterior en el arranque del gobierno de De La Espriella.
