El director del Departamento Administrativo de Presidencia (Dapre), Carlos Ríos, salió a dar explicaciones sobre la presencia de hombres armados vestidos de civil que fueron vistos en cercanías del presidente. Según el funcionario, se trataba del esquema de seguridad personal del jefe de Estado, asignado para su protección.
Las imágenes y videos del momento circularon en redes sociales y generaron interrogantes sobre por qué personas de a pie, sin uniforme visible, portaban armas de fuego en un espacio público. La inquietud creció cuando se conoció que en el mismo lugar se encontraba el senador Yahir Acuña, con quien el presidente sostuvo un encuentro.
El esquema de protección del presidente está a cargo de la Casa Militar y de unidades especializadas de la Policía y las Fuerzas Militares. Por razones de discreción, los escoltas suelen vestir de civil y portar armas cortas y largas, según los protocolos de seguridad presidencial vigentes en Colombia.
Ríos insistió en que la presencia de estos hombres hacía parte de los protocolos de seguridad y que no se trató de ninguna actuación por fuera de la ley. El director del Dapre pidió a la ciudadanía verificar la información antes de difundir versiones sin sustento.
El episodio con Yahir Acuña, senador y empresario, agregó un componente político a la jornada. Acuña ha sido una figura cercana al oficialismo en distintas coyunturas regionales, y su presencia junto al presidente fue interpretada por algunos sectores como una señal de respaldo político.
En materia de seguridad, Colombia mantiene desde hace décadas un esquema de protección reforzada para el presidente de la República, tanto en desplazamientos dentro de ciudades como en eventos públicos. Ese esquema incluye vehículos blindados, equipos antiexplosivos y personal armado que opera en distintos perímetros.
La aclaración del Gobierno busca cerrar la polémica antes de que se convierta en un tema de debate mayor. Sin embargo, la difusión de los videos deja abierta la pregunta sobre los límites visibles del armamento en escenarios donde se mezclan figuras del Estado y ciudadanos.
Por ahora, la versión oficial señala que todo ocurrió dentro del marco de los protocolos. El tema queda a la espera de posibles reacciones del Congreso o de la opinión pública, que han pedido en otras oportunidades mayor transparencia sobre los operativos de seguridad presidencial.
