Sergio Mogollón relatou a la Revista Semana el episodio que marcó su vida hace más de una década. En 2011 fue víctima de un ataque con ácido que le provocó quemaduras en el 97 % de su rostro, según su propio testimonio. Desde entonces, Mogollón ha atravesado múltiples intervenciones quirúrgicas y un largo proceso de recuperación física y emocional.
En la conversación con SEMANA, Mogollón afirmó que el presidente electo Abelardo de La Espriella le expresó su respaldo. “Es la primera vez que siento el apoyo de un presidente”, declaró el hombre atacado con ácido, una frase que recogió el medio y que da cuenta del trato directo entre la víctima y el futuro jefe de Estado.
El anuncio llega en un momento clave para las víctimas de ataques con agentes químicos en Colombia. La Ley 1773 de 2016, conocida como Ley Natalia Ponce de León, tipificó este delito como autónomo y agravado. La norma también fortaleció las obligaciones del Estado en materia de atención médica, rehabilitación y reparación a las víctimas. A pesar de ese marco legal, organizaciones de la sociedad civil han señalado en distintas oportunidades que la respuesta institucional ha sido desigual.
Colombia registra una de las cifras más altas de ataques con ácido y sustancias corrosivas en el mundo. De acuerdo con cifras conocidas por la opinión pública, el país concentra una proporción significativa de los casos globales, un patrón que ha sido documentado por medios de comunicación y por la propia Fundación Natalia Ponce de León. Las víctimas, en su mayoría mujeres, suelen requerir decenas de cirugías reconstructivas a lo largo de su vida y enfrentan dificultades de acceso al sistema de salud.
El compromiso adquirido por De La Espriella con Mogollón se inscribe en la agenda social del nuevo gobierno, que asumió el poder tras las elecciones recientes. Aunque el extracto de SEMANA no precisa el alcance ni los mecanismos del apoyo anunciado, el testimonio de Mogollón sugiere un canal directo entre el presidente electo y la víctima, sin intermediaciones visibles hasta el momento.
Para las organizaciones que acompañan a personas quemadas con agentes químicos, este tipo de acercamientos personales suelen tener un valor simbólico importante. Al mismo tiempo, los expertos han insistido en que la reparación integral exige políticas sostenidas, recursos asignados en el presupuesto nacional y rutas de atención claras en las entidades de salud. El respaldo presidencial, dicen los defensores de derechos humanos, debe traducirse en acciones concretas.
Mogollón aseguró en SEMANA que nunca antes había percibido un respaldo similar por parte de un presidente de la República. Sus palabras reflejan una expectativa largamente contenida por quienes han padecido este tipo de agresiones y han sorteado las barreras del sistema de salud sin una respuesta oportuna.
Queda por conocer el alcance del compromiso adquirido por De La Espriella, las entidades que se involucrarán en la atención de Mogollón y si la ayuda se extenderá a otras víctimas en condiciones similares. La Revista Semana publicó el testimonio como primicia y no se conocieron reacciones oficiales de otras instancias del Estado al cierre del extracto.
En todo caso, el caso vuelve a poner sobre la mesa la deuda histórica del Estado colombiano con las víctimas de ataques con ácido. Más allá del gesto individual, organizaciones y víctimas esperan que la nueva administración fortalezca los mecanismos legales y asistenciales ya existentes, muchos de los cuales dependen de la voluntad política para funcionar de manera efectiva.
