La estatal Ecopetrol, principal empresa de petróleo y gas de Colombia, cerró la administración de Gustavo Petro con una imagen corporativa deteriorada, según un análisis publicado por EL HERALDO. El diario sostiene que la compañía fue utilizada durante ese gobierno en beneficio de la familia presidencial, y que apenas comienzan a aflorar los escándalos que rodearon su manejo.
Para el periódico, Ecopetrol es la joya de la corona del Estado colombiano por el tamaño de sus reservas, su peso en las exportaciones y su relevancia dentro del portafolio de empresas públicas. Su valor, sin embargo, depende tanto de los resultados operativos como de la percepción que tengan los mercados, los inversionistas y la opinión pública sobre su gobierno corporativo.
EL HERALDO advierte que la reconstrucción de la reputación de la compañía será clave en su estabilización. Esa percepción, señalan analistas consultados por el diario, incide en el precio de la acción, en la calificación de riesgo y en la capacidad de atraer capital para proyectos de exploración y producción.
El extracto publicado no detalla cifras de producción, utilidades ni montos específicos de las controversias denunciadas. Tampoco precisa cuáles de los escándalos señalados están judicializados o se encuentran en etapa de investigación dentro de la propia empresa, en los organismos de control o en la rama judicial.
Lo que sí queda en el centro del debate es el efecto sobre los ciudadanos. Ecopetrol es la mayor fuente de dividendos para la Nación y, por esa vía, financia buena parte del presupuesto público. Cualquier tropiezo en su valoración o en sus resultados se traduce, en el mediano plazo, en menor espacio fiscal para programas sociales, inversión en regiones productoras y aportes a las pensiones.
La administración de Abelardo de la Espriella hereda, según la lectura de EL HERALDO, una empresa bajo escrutinio. El reto inmediato pasa por esclarecer los hechos denunciados, fortalecer los mecanismos de gobierno corporativo y recuperar la confianza de los inversionistas, que es donde se juega la próxima década de la compañía.
Queda por verse qué decisiones adoptarán las nuevas autoridades sobre los contratos, los nombramientos en la junta directiva y las investigaciones internas. Cada movimiento será seguido de cerca por el mercado, por los trabajadores de la empresa y por las regiones donde Ecopetrol tiene presencia directa.
