Durante las jornadas de escrutinios realizadas en Plaza Mayor, Medellín, un hombre que se desempeñaba como escolta de un integrante de la campaña presidencial de Abelardo de la Espriella fue encontrado portando un arma de fuego. Según la denuncia recogida por El Tiempo, el hombre no contaba con el salvoconducto que exige la ley colombiana para el porte de ese tipo de armamento.
La denuncia fue presentada por personas vinculadas a la campaña de Iván Cepeda, también candidato presidencial, quienes advirtieron la situación ante las autoridades presentes en el sitio donde se adelanta el conteo oficial de votos. El lugar concentra a delegados de los distintos partidos y movimientos políticos que participan en el proceso electoral.
En Colombia, la normatividad sobre armas de fuego distingue entre la simple tenencia, que se autoriza mediante un permiso especial, y el porte, que requiere un salvoconducto expedido por la autoridad competente. Portar un arma sin ese documento configura una infracción que puede derivar en sanciones administrativas y en procesos judiciales, dependiendo de las circunstancias.
El esquema de seguridad de los candidatos a la Presidencia de la República suele estar integrado por personas acreditadas ante las autoridades electorales y de policía. Esos escoltas deben portar sus documentos de identidad, las credenciales que los acreditan como parte de los equipos de campaña y, en caso de estar armados, el salvoconducto vigente. La ausencia de ese documento levanta de inmediato las alertas de los equipos rivales y de los uniformados.
El episodio se suma a una serie de tensiones que se han presentado en los recintos donde se realizan los escrutinios, espacios considerados sensibles por la concentración de delegados, observadores y periodistas. Cualquier incidente de seguridad en estos lugares es observado de cerca por la opinión pública, dado que puede afectar la transparencia y la calma del proceso.
Por ahora, la fuente consultada no detalla si el hombre fue detenido, si el arma fue decomisada o si la campaña de Abelardo de la Espriella entregó alguna explicación sobre por qué su escolta no tenía el salvoconducto. Tampoco se precisa el nombre del integrante de la campaña a quien el escolta estaba adscrito.
La campaña de Iván Cepeda rechazó públicamente la situación y pidió a las autoridades que se adopten las medidas correspondientes. Este tipo de pronunciamientos suele trasladarse a las autoridades electorales y de policía para que se investiguen los hechos y se establezcan las responsabilidades individuales, sin que ello implique, por sí mismo, una sanción a la campaña a la que estaba vinculado el escolta.
El caso queda en manos de las autoridades competentes, que deberán determinar si hubo un porte ilegal de arma de fuego o si existió alguna irregularidad adicional. El proceso de escrutinios en Medellín continúa mientras se esclarece lo ocurrido, en un contexto de alta expectativa por el cierre definitivo del conteo en la ciudad.
