Según los reportes que recoge la revista Semana, el conteo oficial de votos posterior a la jornada electoral está arrojando cifras que favorecen al presidente electo Abelardo de la Espriella. El dato es llamativo porque, en lugar de reducirse durante el escrutinio, la diferencia obtenida el día de la elección muestra incrementos leves respecto al preconteo.
El escrutinio es la etapa legal que verifica cada sufragio. Comienza después del preconteo, conocido como el Sistema de Transmisión y Publicación de Resultados Electorales (PREP). En Colombia, esta fase la adelanta la Registraduría Nacional del Estado Civil en cada uno de los municipios y puestos de votación, con presencia de los testigos electorales de los partidos y movimientos participantes.
Para los ciudadanos, esta etapa resulta clave, pues es la que define las cifras oficiales que se inscriben en el acta de elección. Cualquier diferencia entre el preconteo y el escrutinio puede alterar la composición final del Congreso o, en el caso del Ejecutivo, confirmar la magnitud del mandato recibido por el ganador de las presidenciales.
En el plano institucional, la ratificación de los resultados le corresponde al Consejo Nacional Electoral, organismo que debe revisar las actas y los informes de los delegados de la Registraduría. Una vez cumplido ese paso, se declara formalmente la elección presidencial y se fija la fecha de la posesión, que en Colombia está establecida por la Constitución para el 7 de agosto siguiente a la jornada electoral.
Las campañas y los movimientos políticos suelen seguir con atención los movimientos del escrutinio. Cada mesa que se verifica puede modificar décimas o unidades en el resultado global, aunque los cambios de gran magnitud son poco frecuentes. En esta oportunidad, los reportes recogidos por Semana indican que la tendencia observada desde el preconteo se afianzó, sin que se reporten alteraciones de fondo.
Queda pendiente la revisión del CNE sobre la totalidad de las actas, así como la eventual resolución de reclamaciones y solicitudes de recuento que puedan presentar los testigos de los distintos partidos. Esa instancia cerrará el proceso electoral y abrirá el camino a la transición entre el gobierno saliente y la administración que encabezará Abelardo de la Espriella.
Para la ciudadanía, lo que viene es el período de empalme entre las dos administraciones, en el que se definen los equipos de gobierno, las prioridades presupuestales y la continuidad de los programas vigentes. La ratificación de los votos en el escrutinio es la antesala de esa transición y de la posesión presidencial.
