La política de seguridad será uno de los pilares del gobierno de Abelardo De La Espriella. Así lo plantea la administración entrante, que ya anunció una transformación del modelo vigente en materia de orden público y construcción de paz, según reportó IFM Noticias.
La iniciativa se conoce como Plan Patriota 2.0 y representa un giro frente a la política de seguridad aplicada en Colombia en los últimos años. La denominación reenvía al Plan Patriota original, la ofensiva militar de gran escala que el Estado colombiano desplegó entre 2003 y 2006 contra las guerrillas en el sur del país, y marca el tono de la nueva apuesta oficial.
La seguridad ciudadana y la lucha contra el crimen organizado son dos de los frentes que la administración entrante suele citar como prioritarios. Con el Plan Patriota 2.0, el gobierno busca reordenar la manera como se enfrentan tanto los grupos armados ilegales como las estructuras delincuenciales que afectan a regiones enteras del territorio nacional.
El cambio de enfoque también toca la política de paz. Fuentes del gobierno entrante han señalado que se replantearán los mecanismos y las condiciones bajo los cuales se dialogue con los actores armados, en línea con la doctrina de mano firme que ha promovido el propio De La Espriella desde su campaña.
Para los ciudadanos, el impacto de un rediseño de esta magnitud puede sentirse en zonas rurales afectadas por la presencia de grupos armados y en ciudades golpeadas por la extorsión, el homicidio y el microtráfico. Las fuerzas militares y de policía tendrán un rol central en la nueva estrategia, según lo planteado por la administración.
Expertos en seguridad consultados en otras ocasiones han recordado que cualquier giro en esta materia requiere coordinación entre la Fuerza Pública, la Fiscalía y las autoridades locales. También han pedido que se aclaren los indicadores con los que se medirá el éxito del plan y los plazos de ejecución, datos que el anuncio inicial no detalla.
La reacción en sectores de la oposición y de la academia ha sido de expectativa. Mientras unos valoran el énfasis en recuperar el control territorial, otros piden que la estrategia incluya un componente social que atienda las causas estructurales de la violencia en regiones como el Catatumbo, el Cauca y el sur de Bolívar.
El gobierno entrante aún no ha publicado el texto oficial del Plan Patriota 2.0, por lo que se esperan anuncios complementarios en las primeras semanas de mandato. Entre tanto, la opinión pública seguirá atenta a cómo se traduce este giro en decisiones concretas sobre presencia militar, inteligencia y negociación con grupos armados.
Queda pendiente, entonces, conocer el presupuesto asignado, las regiones priorizadas y el papel que jugarán las mesas de diálogo existentes. También falta saber si la nueva política se articulará con los acuerdos internacionales de derechos humanos que Colombia ha suscrito, un punto sensible para la comunidad internacional.
