El presidente Abelardo de la Espriella lanzó una advertencia pública al gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar, en el marco de la Cumbre de Gobernadores que se realiza en Mompox. Según reportó Canal 1, el mensaje fue directo: no se permitirán negociaciones con estructuras terroristas por fuera del Gobierno Nacional.
La expresión del mandatario, recogida por el medio citado, fue categórica. Está advertido, le habría dicho al gobernador nariñense, fijando la posición oficial frente a cualquier intento regional de acercamientos con grupos armados ilegales que no pasen por los canales del Estado.
El episodio ocurre en un escenario particular. La Cumbre de Gobernadores reúne a mandatarios departamentales de todo el país, y la intervención del presidente sirvió para oficializar el cierre de las mesas de diálogo que venían del gobierno anterior, encabezado por Gustavo Petro. Con ese cierre, el Gobierno Nacional descarta la continuidad del esquema de conversaciones que había marcado la política de seguridad previa.
Nariño es uno de los departamentos más afectados por la presencia de grupos armados organizados. En esa región han operado disidencias de las Farc, el ELN y bandas delincuenciales dedicadas al narcotráfico y la minería ilegal. La situación de orden público ha sido durante años motivo de atención nacional por los niveles de violencia contra líderes sociales, excombatientes y comunidades afrodescendientes e indígenas.
La advertencia presidencial se dirige de manera específica al gobernador Escobar. Hasta la publicación de la nota, no se conocía una réplica pública del gobernador de Nariño al mensaje presidencial. En el orden constitucional, los gobernadores tienen autonomía para atender asuntos departamentales, pero la política de paz y las negociaciones con grupos armados son competencia del Gobierno Nacional.
La decisión de cerrar las mesas de diálogo heredadas marca un giro en la estrategia de seguridad. El gobierno de Petro había impulsado acercamientos con varias estructuras, con resultados cuestionados por distintos sectores. La administración de De la Espriella asume con ese cierre una postura de no continuidad respecto a ese modelo.
Para los ciudadanos de Nariño, la declaración tiene implicaciones prácticas. Cualquier expectativa de desescalada negociada desde el departamento queda supeditada a la directriz nacional. En las zonas donde confluyen la presencia armada, los cultivos de uso ilícito y la pobreza, los cambios en la política de diálogo suelen modificar la dinámica de violencia local.
La Cumbre de Gobernadores en Mompox es el escenario que el nuevo gobierno eligió para fijar estas señales hacia los mandatarios locales. Más allá del mensaje al gobernador de Nariño, el cierre de las mesas marca la línea con la que el Ejecutivo se relaciona con los grupos armados ilegales durante lo que resta del periodo presidencial.
Queda pendiente conocer si habrá pronunciamientos de otros gobernadores sobre el cierre de las mesas y si el gobierno abrirá un esquema diferente para los territorios con mayor afectación por la violencia. La postura oficial, por ahora, es la advertencia al gobernador Escobar y el cierre del modelo de diálogos de la administración anterior.
