El nuevo Gobierno, encabezado por el presidente Abelardo de la Espriella, recibió del sector empresarial una hoja de ruta económica de cuatro puntos. El diagnóstico lo expuso Iván Trujillo, CEO del Grupo Trinity, en diálogo con Portafolio.co, donde planteó los ejes que, a su juicio, deberían marcar la gestión económica en el arranque del mandato.
Según lo publicado por Portafolio.co, el primero de los ejes planteados por Trujillo es reconstruir la confianza. En el lenguaje empresarial, ese llamado apunta a recuperar la certidumbre entre los inversionistas sobre las reglas de juego en Colombia, un factor que suele condicionar el flujo de capital privado y la llegada de proyectos de gran escala.
El segundo eje es ordenar las finanzas públicas. Trujillo expuso esta prioridad en un contexto marcado por déficits fiscales recurrentes y una elevada presión sobre el Presupuesto General de la Nación. La idea, recogió el medio, es avanzar hacia un esquema de ingresos y gasto más sostenible, sin comprometer el gasto social ni la inversión en regiones.
Como tercer eje, el ejecutivo planteó la necesidad de simplificar la regulación. La propuesta apunta a revisar trámites, permisos y cargas administrativas que, según el sector privado, frenan la creación de empresas y la ejecución de proyectos. Una regulación más simple, explicó, facilita la competencia y atrae inversión.
El cuarto eje mencionado por Trujillo se relaciona con el impulso a la inversión privada en sectores estratégicos. La idea es que el capital privado complemente la inversión pública en infraestructura, energía y servicios, generando empleo y ampliando la capacidad productiva del país.
La hoja de ruta de Trinity se inscribe en un debate más amplio sobre cómo la administración de Espriella pretende reactivar una economía que venía mostrando señales de desaceleración. Sectores gremiales y analistas coinciden en que la confianza inversionista, el equilibrio fiscal y la simplificación regulatoria son variables clave para devolverle dinamismo al crecimiento.
Para los ciudadanos, las prioridades planteadas tienen efectos directos. Si el Gobierno logra ordenar las finanzas y atraer inversión, el impacto se sentiría en la generación de empleo, la disponibilidad de crédito, la estabilidad del peso frente al dólar y la capacidad del Estado para mantener programas sociales en educación, salud y vivienda.
También hay un mensaje institucional implícito: la comunidad empresarial espera una interlocución fluida entre el Ministerio de Hacienda, el Banco de la República y los agentes privados. Esa coordinación, según Trujillo, es indispensable para que las prioridades no se queden en el papel y produzcan resultados durante el cuatrienio.
Queda por ver cuáles de estos cuatro ejes se traducen en decisiones concretas del Ejecutivo en sus primeros meses. El plan de desarrollo, la reforma tributaria y los primeros decretos de inversión serán la prueba de fuego para medir si el discurso de reconstrucción de la confianza y orden fiscal se concreta en acciones visibles para la ciudadanía.
