El alcalde de Cali, Alejandro Eder, se reunió con el presidente Abelardo De la Espriella y le planteó un conjunto de solicitudes para atender a las personas damnificadas por el terremoto que sacudió al suroccidente colombiano. El detalle de las peticiones fue dado a conocer por el propio mandatario local tras el encuentro, según reportó EL HERALDO.
Cali figura entre los municipios más cercanos al epicentro del movimiento telúrico y ha concentrado buena parte de la respuesta institucional en el Valle del Cauca. Por eso, la Administración Municipal asumió un papel visible en la coordinación de ayudas, albergues temporales y censos de afectados, mientras avanzaba el diálogo con el Gobierno nacional para definir el alcance del apoyo.
El terremoto se suma a un historial reciente de eventos sísmicos en Colombia, un país ubicado sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico, donde convergen placas como la de Nazca, la Sudamericana y la Caribe. Esa condición geológica explica por qué zonas del suroccidente y el centro del país registran actividad recurrente, lo que obliga a mantener actualizado un sistema de gestión del riesgo que opera en tres niveles: municipal, departamental y nacional.
Durante la reunión con el presidente De la Espriella, Eder expuso las necesidades más urgentes que identificó el equipo de Gestión del Riesgo de Cali. Aunque el contenido exacto de cada solicitud no aparece detallado en el reporte de EL HERALDO, la solicitud formal a la Presidencia suele estar orientada a recursos adicionales, apoyo logístico y articulación con entidades como la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres.
La petición del alcalde se conoce en un momento en el que el Gobierno nacional evalúa el monto de los recursos disponibles para la atención de emergencias y la fase de reconstrucción. En el pasado, tras eventos como el sismo de Armenia en 1999 o el de El Calvario en 2008, el Ejecutivo ha apelado a mecanismos como el Fondo Nacional de Calamidades y ha decretado estados de excepción para facilitar la llegada de ayudas.
Para los habitantes de Cali y de los municipios cercanos al epicentro, la diferencia entre una respuesta rápida y una respuesta tardía se traduce en acceso a agua potable, vivienda temporal, atención médica y reparación de infraestructura vial y de servicios públicos. Por eso, la celeridad con la que el alcalde llevó las solicitudes a la Presidencia es leída como un intento de evitar cuellos de botella administrativos.
La reunión se enmarca, además, en una relación directa entre mandatarios locales y el Ejecutivo que se reactivó con la posesión del presidente Abelardo De la Espriella. Alcaldes de ciudades principales han abierto canales directos con la Casa de Nariño para tramitar ayudas puntuales, en un esquema que combina reuniones presenciales y mesas técnicas de seguimiento.
Por ahora, queda pendiente conocer el detalle de las medidas solicitadas y la respuesta oficial del Gobierno nacional a cada punto. También está por definirse si se declarará la calamidad pública en Cali o en el Valle del Cauca, un paso que permitiría activar rutas presupuestales especiales y simplificar los procesos de contratación para obras de emergencia.
La ciudadanía espera que, en los próximos días, la Presidencia entregue un balance concreto de los compromisos asumidos y de los cronogramas de entrega de ayudas, reconstrucción de viviendas y reparación de vías afectadas por el terremoto en la región.
