Los gremios del sector vivienda y financiero le plantearon al nuevo Gobierno una hoja de ruta para sacar a la construcción de la actual pausa. Según informó El País de Cali, Camacol, Asobancaria y Asocajas coinciden en la necesidad de recuperar los programas de subsidio a la compra de vivienda y de abrir nuevas líneas de crédito para los hogares y para los constructores.
La construcción de vivienda ha sido durante años uno de los motores de la economía colombiana. Genera empleo formal e informal, mueve industrias como el cemento, el acero y la cerámica, y dinamiza las ciudades por donde avanza la oferta de proyectos. Por eso una caída sostenida del sector suele traducirse en menor actividad económica y menos puestos de trabajo.
Las tres agremiaciones representan intereses distintos pero complementarios. Camacol agrupa a los constructores del país, Asobancaria reúne a los bancos comerciales y Asocajas reúne a las cajas de compensación, entidades que históricamente han sido operadores clave de los subsidios familiares de vivienda. Su interlocución conjunta refleja que el problema no se resuelve solo con más oferta de crédito ni solo con más subsidio: requiere las dos cosas al tiempo.
Uno de los puntos centrales del pedido es la recuperación de programas como el subsidio a la tasa de interés, que reduce el costo de la cuota mensual para el comprador, y el respaldo a la cuota inicial, que facilita el cierre financiero de los hogares de ingresos medios y bajos. También piden esquemas que permitan a las cajas y a los bancos colocar más cartera hipotecaria con condiciones estables.
El llamado gremial se conoce en un contexto de encarecimiento de los insumos y de tasas de interés elevadas, condiciones que han enfriado la demanda de vivienda nueva en varias ciudades. En regiones como el Valle del Cauca, donde la oferta de proyectos ha sido importante, la desaceleración golpea a firmas constructoras, comercializadoras y a la cadena de proveedores, con efectos directos sobre el empleo local.
La propuesta también incluye fortalecer el financiamiento al constructor. Los gremios han señalado que la dificultad para conseguir crédito de construcción ha frenado el arranque de nuevos proyectos, lo que se siente en la colocación de créditos de las entidades financieras y en la dinámica de las licencias de obra en los municipios.
Para los ciudadanos, una posible reactivación de los programas de vivienda significaría acceso más fácil a crédito de largo plazo con cuotas más bajas y a subsidios que reduzcan el valor de la entrada. Para la economía, significaría retomar uno de los sectores con mayor capacidad de arrastre sobre el empleo y la inversión privada en las regiones.
El nuevo Gobierno deberá decidir si avanza en esta agenda y bajo qué condiciones fiscales y macroeconómicas. Mientras tanto, Camacol, Asobancaria y Asocajas dejaron sobre la mesa una petición clara: revivir los apoyos a la demanda de vivienda y asegurar que el sistema financiero tenga cómo acompañar esa demanda. La respuesta marcará el ritmo del sector en los próximos años.
