La decisión del Gobierno de cancelar las ruedas de prensa del Dane en las que se presentaban los principales indicadores económicos del país fue rechazada por exdirectores de la entidad. Según la publicación de CAMBIO Colombia, los exfuncionarios calificaron la medida como un retroceso en la transparencia informativa del Estado.
El Dane es la entidad encargada de producir las estadísticas oficiales de Colombia, entre ellas el Índice de Precios al Consumidor (IPC), la tasa de desempleo, el Producto Interno Bruto (PIB) y las cifras de pobreza y pobreza extrema. Durante décadas, la presentación de estos datos ante periodistas y ciudadanos se realizó mediante ruedas de prensa lideradas por el director de la entidad, una práctica considerada estándar en la comunicación pública de cifras sensibles para la economía.
Los exdirectores firmantes de la crítica recordaron que la divulgación abierta y simultánea de los indicadores permite a analistas, académicos, periodistas y ciudadanos verificar la información y construir sus propios cálculos sobre la realidad económica del país. Sin esa instancia pública, advirtieron, queda en manos de la entidad el momento y la forma en que se difunden las cifras, lo que reduce las garantías de acceso igualitario a los datos.
El debate sobre la transparencia estadística en Colombia no es nuevo. Organismos como la Ocde y la Cepal han reiterado en múltiples ocasiones que la autonomía operativa de las oficinas de estadística y la publicación oportuna de los datos son pilares de la credibilidad de un país ante los mercados internacionales y ante sus propios ciudadanos. En años recientes, el Dane había fortalecido su presencia pública con transmisiones en vivo y material explicativo para públicos no especializados.
La cancelación de las ruedas de prensa ocurre en un contexto de creciente atención sobre la comunicación oficial de cifras en América Latina, donde varios países han sido cuestionados por modificar calendarios de divulgación o reducir la periodicidad de informes técnicos. Para los exdirectores, la medida se aleja de las buenas prácticas recomendadas por organismos internacionales y abre un flanco de preocupación sobre la independencia técnica de la entidad.
En lo concreto, la decisión afecta a periodistas económicos, investigadores, gremios y al público en general, que solían recibir explicaciones de primera mano sobre las metodologías y los resultados de cada medición. La suspensión elimina también el espacio en el que los medios podían formular preguntas técnicas directamente a los responsables de las cifras.
Desde el Gobierno, según lo reportado por CAMBIO Colombia, no se ha ofrecido un reemplazo formal de las ruedas de prensa, lo que deja en suspenso la periodicidad y el formato en que se difundirán en adelante los indicadores del Dane. Los exdirectores pidieron al Ejecutivo reconsiderar la decisión y restablecer un espacio público de presentación de los datos, en línea con los estándares que la entidad había consolidado.
Queda por conocer si el Dane mantendrá algún canal de atención a medios, si se publicarán únicamente los boletines técnicos y si los indicadores seguirán apareciendo en las fechas previstas en el calendario estadístico nacional. La reacción de los exdirectores deja planteada una discusión de fondo sobre los límites entre la comunicación oficial del Gobierno y la autonomía con la que las entidades técnicas deben entregar sus cifras a la ciudadanía.
