El analista político Jaime Wilches sostuvo que el presidente Abelardo de la Espriella aún no dimensiona del todo lo que significa gobernar al país. En sus declaraciones, recogidas por Infobae, afirmó que ese conocimiento pleno llegará el 7 de agosto, cuando se cumpla el primer año de gestión del nuevo gobierno.
Wilches se refirió de manera específica a la decisión de eliminar la oficina del Alto Comisionado para la Paz. Para el analista, esta determinación se enmarca dentro de lo que denominó el “año de aprendizaje” que enfrentará el presidente al frente del Estado colombiano.
La Oficina del Alto Comisionado para la Paz ha sido, a lo largo de varias décadas, la entidad encargada de coordinar la política de paz del Gobierno nacional. Desde su creación, ha articulado los diálogos con grupos armados ilegales y ha servido como puente entre el Ejecutivo y los distintos sectores involucrados en los procesos de negociación.
La eliminación de esa dependencia implica, en la práctica, una reorganización de las funciones que antes concentraba. Temas sensibles como las conversaciones con grupos armados, los acuerdos vigentes y los mecanismos de seguimiento quedan, según el analista, en un terreno de indefinición institucional.
De acuerdo con Wilches, este tipo de decisiones reflejan la curva de aprendizaje que, a su juicio, atraviesa De la Espriella. El analista señaló que el jurista está conociendo sobre la marcha los alcances reales de la responsabilidad que asumió al posesionarse como jefe de Estado.
El pronunciamiento de Wilches ocurre en un momento en el que la política de paz del nuevo gobierno es objeto de atención por parte de distintos sectores. Organizaciones sociales, académicos y voceros de la comunidad internacional han expresado su interés en conocer la ruta que seguirá la administración en esta materia.
Para la ciudadanía, la desaparición de la oficina puede traducirse en cambios en la interlocución con el Gobierno sobre temas de paz. Líderes comunitarios, defensores de derechos humanos y representantes de víctimas han dependido históricamente de esta instancia para canalizar sus solicitudes y propuestas.
Lo que ocurra en los próximos meses será determinante para evaluar el rumbo de la política de paz. La forma en que el Ejecutivo reorganice las funciones que cumplía la oficina extinta, y los nombramientos que se hagan en las nuevas dependencias encargadas de esos temas, marcarán la pauta del primer año de gobierno, según el análisis de Wilches.
