El Ministerio de Agricultura avanza en la preparación de un decreto de emergencia económica con el que busca atender los efectos del fenómeno de El Niño sobre la producción agropecuaria nacional. Así lo reportó 360 Radio, que destacó la preocupación del Gobierno por un escenario que combina menores lluvias, sequías prolongadas y presión sobre los precios de los alimentos.
El Niño es un fenómeno climático recurrente que se origina por el calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial. En Colombia suele traducirse en reducción de las lluvias en regiones andinas y Caribe, con efectos directos sobre cultivos de ciclo corto, pasturas y disponibilidad de agua para riego y consumo animal.
La cartera agropecuaria, históricamente a cargo de coordinar la respuesta rural frente a emergencias climáticas, venía trabajando con el Ministerio de Hacienda y otras entidades en el diseño de un paquete de instrumentos. Entre las herramientas habituales para atender este tipo de contingencias figuran líneas de crédito blandas, alivios en tasas de interés, seguros agropecuarios y apoyos directos a pequeños productores.
Un decreto de emergencia económica le permite al Gobierno ejecutar recursos con mayor rapidez y flexibilidad presupuestal, sin necesidad de pasar por el trámite ordinario del presupuesto. Esa vía ya se ha utilizado en Colombia para responder a inundaciones, sequías y crisis sanitarias, y suele ir acompañada de declaratorias de desastre departamentales y municipales.
El impacto potencial sobre la ciudadanía es doble. Por un lado, los pequeños y medianos productores pueden enfrentar pérdidas en cultivos como arroz, maíz, fríjol, hortalizas y café, dependiendo de la zona. Por el otro, los consumidores en ciudades pueden ver reflejada esa presión en los precios de los alimentos de la canasta familiar, en especial los perecederos.
Organizaciones gremiales del sector agropecuario han pedido en años anteriores que la respuesta incluya asistencia técnica, entrega de insumos y acompañamiento crediticio, no solo medidas financieras. También han solicitado articulación con las gobernaciones y alcaldías para llegar a los productores más afectados en los territorios.
El contexto internacional agrega presión. Eventos climáticos extremos en países proveedores de cereales y oleaginosas han alterado los mercados globales de alimentos, lo que reduce el margen para que Colombia compense internamente los efectos de una mala cosecha nacional con importaciones oportunas.
El Ministerio de Agricultura no ha detallado públicamente el contenido del decreto ni los montos involucrados, según el reporte de 360 Radio. Se espera que en los próximos días se conozcan los anexos técnicos, las zonas priorizadas y los criterios de focalización de los recursos.
Queda pendiente también el papel de otras entidades como la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, el Ideam y los ministerios de Ambiente y Hacienda, que suelen acompañar este tipo de declaratorias con monitoreo climático, obras de mitigación y respaldo fiscal.
