La ministra de Minas y Energía, María Nohemí Arboleda, aseguró que el fenómeno de El Niño podría mantener sus impactos más allá de abril, lo que mantiene en alerta a 558 municipios del país por riesgo en el abastecimiento de agua y energía. La funcionaria también reconoció un rezago en infraestructura, dificultades financieras del sector y un posible déficit de gas a partir de febrero de 2027.
Colombia arrastra una vulnerabilidad estructural frente a los ciclos climáticos. El Niño, un fenómeno de calentamiento de las aguas del Pacífico oriental, suele reducir las lluvias en buena parte del territorio nacional, lo que afecta los caudales de los ríos, los niveles de los embalses que alimentan las hidroeléctricas y la disponibilidad de agua potable en zonas rurales y urbanas.
Para suplir la menor generación hidroeléctrica, el sistema colombiano suele recurrir a plantas térmicas, que funcionan con gas natural o combustibles líquidos. Esta dependencia explica por qué un posible déficit de gas a partir de febrero de 2027 preocupa al sector: sin gas suficiente, las térmicas tendrían que operar con combustibles más costosos, con impacto en tarifas y en la confiabilidad del servicio.
El Gobierno anunció recursos y nuevas medidas para reforzar la seguridad energética, según reportó El País de Cali. Aunque la ministra no precisó el monto total, la advertencia apunta a tres frentes: reforzar la infraestructura, asegurar el suministro de combustibles para las plantas térmicas y proteger las fuentes de agua que abastecen acueductos municipales.
Para los ciudadanos, las implicaciones son directas. En los 558 municipios en riesgo, familias, hospitales, escuelas e industrias podrían enfrentar restricciones en el servicio de agua, cortes programados de energía o alzas en las tarifas. El sector agrícola, especialmente en zonas de café, arroz y ganadería, suele ser uno de los más golpeados por las sequías prolongadas.
La situación financiera del sector eléctrico, mencionada por la ministra, agrega presión. Empresas prestadoras del servicio atraviesan dificultades de caja que han derivado en intervenciones por parte de la Superintendencia de Servicios Públicos en varias regiones, lo que limita la capacidad de inversión en redes y plantas de respaldo.
Quedan pendientes varios anuncios concretos. Aún se espera la cifra total de recursos que el Gobierno destinará a las nuevas medidas, los plazos de ejecución y la lista precisa de los 558 municipios priorizados. También falta claridad sobre cómo se mitigará el déficit de gas proyectado para 2027, que depende de inversiones en exploración, transporte y regasificación.
