El presidente Abelardo de la Espriella confirmó que el Fondo Milagro ya está listo para entrar en operación, según informó El Colombiano. El anuncio llega a cuatro días de que se cumplan dos meses del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país y que dejó cuantiosos daños materiales en varias regiones.
El Fondo Milagro es el mecanismo financiero creado por el Gobierno nacional para canalizar los recursos orientados a la reconstrucción de las zonas afectadas por el sismo. Con su puesta en marcha, el Ejecutivo busca articular donaciones, aportes del presupuesto nacional y cooperación internacional en un solo instrumento de manejo transparente y trazable.
La activación del fondo ocurre en un momento en que las comunidades damnificadas esperan soluciones concretas en materia de vivienda, infraestructura vial, acueducto y salud. La magnitud 7,4 del movimiento telúrico lo convirtió en uno de los eventos sísmicos más fuertes registrados en el país en las últimas décadas, lo que multiplicó la demanda de recursos y la presión sobre las autoridades.
Desde el día del sismo, el Gobierno desplegó una respuesta de emergencia centrada en la atención humanitaria, la búsqueda de personas atrapadas y la evaluación de daños estructurales. Con el paso de las semanas, la prioridad se fue desplazando hacia la fase de reconstrucción, que requiere inversiones de mayor volumen y plazos más largos.
De la Espriella ha enmarcado el Fondo Milagro como una pieza central de su estrategia de recuperación. El nombre mismo del instrumento alude a la magnitud del desastre y a la expectativa de que los recursos lleguen con agilidad a los territorios que más los necesitan, en especial a los municipios donde colapsaron edificaciones y vías.
La confirmación del fondo se produce después de varias semanas de ajustes administrativos, acuerdos con organismos de control y reuniones con gobernaciones y alcaldías para definir la ruta de ejecución. El Ejecutivo ha insistido en que los recursos se manejarán con veedurías ciudadanas y auditorías externas para evitar desvíos.
Para los ciudadanos, la entrada en operación del fondo significa que las obras de reconstrucción pueden empezar a contratarse y ejecutarse con un flujo de recursos más estable. Sectores como la infraestructura educativa, la red hospitalaria y la vivienda de interés social son los más golpeados y dependen en buena parte de este tipo de instrumentos para su recuperación.
Ahora el reto pasa del papel a la obra. Organizaciones de la sociedad civil y expertos en gestión del riesgo han pedido que se publique un cronograma detallado de ejecución, con metas trimestrales, indicadores de avance y reportes públicos que permitan a la ciudadanía seguir el rastro de cada peso invertido.
El Gobierno, por su parte, se comprometió a entregar actualizaciones periódicas sobre los proyectos financiados con recursos del Fondo Milagro. La expectativa es que en los próximos días se conozcan los primeros convenios firmados con entidades territoriales y los primeros desembolsos para obras en los municipios más afectados por el terremoto.
